“Ver el mundo en blanco y negro nos aleja de la moderación y de la paz interior porque la vida, por donde se mira, está compuesta de matices.

Querer imponer al universo nuestra primitiva mentalidad binaria no deja de ser un acto de arrogancia y estupidez.”

Walter Riso.

sábado, 20 de julio de 2013

Del estereotipo al amarillismo.Prácticas periodísticas incorrectas en el tratamiento de grupos sociales vulnerables.



SUCESOS | 19/07/2013 07:00:00 a.m.
Buscan a transexual "pinchanalgas" en Zulia
A "Oriana" la vinculan a la muerte de un joven de 21 años. El Cicpc dice que inyectó en su residencia a otros cinco travestis. Vea nuestro especial "Pinchanalgas al garete" sobre el daño de los Biopolímeros

Juan José Faría.- Un transexual que se hace llamar "Oriana" está prófugo de la justicia después de provocar la muerte de Édward Gregorio Ferrebús (21), el 19 de junio de este año, al inyectarle biopolímeros en los glúteos. 

Familiares de Ferrebús informaron que el muchacho se aplicó la sustancia en una habitación del
 barrio Los Haticos y que dos horas después se sintió mal. Murió ese mismo día en el hospital Manuel Noriega Trigo, en San Francisco.

Este es el primer caso del año en el
 estado Zulia. La Policía científica descubrió entonces que "Oriana" había atendido al menos a otros cinco transexuales de la ciudad. 

Les aplicaba la inyección en su residencia. Cuando los oficiales llegaron a la dirección, se llevaron al propietario detenido.
 

Medios locales reseñan que el año pasado tres travestis se aplicaron la sustancia en los glúteos. Dos de ellos aseguraron no haber tenido ninguna reacción desfavorable, mientras que
 Gaby -otro transexual que se aplicó la sustancia de relleno- contó que estuvo dos meses hospitalizado por presentar una infección. "Tenía fiebre y pus en las nalgas", dijo. 

Víctor Godigna Collet, médico especialista en
 radiología y diagnóstico por imágenes, explicó que los biopolímeros se infiltran en la piel y provocan celulitis. También pueden atacar los músculos y generar miositis y, lo más peligroso, migrar a órganos internos y provocar la formación de tumores. También genera trombosis e incluso reacciones inmunológicas.

"Lo más importante es crear conciencia y demostrar que estas sustancias son dañinas para la salud", agregó. La aplicación de
 biopolímeros está prohibida en el país desde diciembre del año pasado. También restringieron su tenencia, venta y distribución. 







La temática social actualmente aparece dispersada por las páginas de los periódicos sin que exista un criterio unánime a la hora de catalogarla. 

Información social es una denuncia sobre la violación de derechos humanos, pero también un suceso, el último descubrimiento científico o una boda real. 

Podríamos continuar con más casos hasta obtener una especie de cajón de sastre donde tienen cabida multitud de noticias que, en ocasiones, constituyen la sección de Sucesos.

Por ejemplo, la Constitución de la UNESCO le reconoce a los medios el papel de denuncia de las injusticias y la defensa de los derechos humanos, contribuyendo de esta manera al desarrollo social y a la convivencia humana. 

Pero además, desde todas las instancias se reconoce la importante responsabilidad social que posee el trabajo periodístico. De qué y cómo esté informada la opinión
pública de un país, dependerá no sólo su salud democrática sino también su grado de conocimiento y su actitud en términos sociales.

El reto del periodista se plantea así bastante arduo, desde el momento que ha de conjugar de la mejor manera posible su pertenencia al sistema con su margen de maniobra para dar a conocer determinadas realidades. No es por ello extraño que este profesional entre en constantes entre lo  hace y lo que debería hacer. 

En su descarga, hemos de reconocer, sin embargo, la tarea de reflexión que en esta materia se está planteando en los últimos años.


Las personas LGBTI: entre la reivindicación y el estereotipo

Cuando hablamos de este colectivo, hemos de referirnos en primer lugar a la situación de desventaja social de la que parte, con especial mención a las características venezolanas. 

La incorporación de las personas LGBTI como protagonistas en los medios viene así salpicada de situaciones discriminatorias, prejuicios y negación de derechos en virtud de su tendencia.

Como han puesto de manifiesto recientemente los españoles Francisco Vázquez y Richard Cleminson «la existencia LGBTI está sellada desde el principio por la experiencia de la injuria» 


Esta situación provoca que su presencia en los medios, sobre todo en los últimos años, aparezca relacionada con la reivindicación de derechos y su paulatina visibilidad en un contexto de normalización social. 

Esta sería, precisamente, una de las características más novedosas del cambio de su imagen de cara a la opinión pública, coincidente con un mayor grado de evolución en el país en términos morales y religiosos.


La redacción de este tipo de titulares y la constante alusión a la tendencia sexual de las personas implicadas va a ser deslizada continuamente en todos los medios, trasladando al receptor la sensación de estar juzgando la tendencia por encima del delito. 

Es precisamente, en este sentido, donde tenemos que hacer unas puntualizaciones.

Por un lado, el reconocimiento realizado deja patente que en todos los ámbitos pueden existir personas con tendencias diferentes, huyéndose así del oscurantismo y de la vinculación de las personas LGBTI con determinados ambientes que se «salen» de la norma social. 

Pero, al mismo tiempo, nos encontramos con la anteposición de la tendencia sexual como foco de la noticia.

La pregunta que nos surge es si la Orientacion Sexual debería ser una de las características a señalar en la información. Creo que no, pero considero que esta apreciación sobre la tendencia como elemento de interés es fruto de años de desigualdad social y, al menos, puede ser interpretada como  aperturista en la cuestión.

 Se trata de una manera de hacer visible al colectivo, de familiarizar a la opinión pública con una realidad normal que durante demasiados años ha sido ocultada.

 Nos encontramos, pues, en un momento que podíamos denominar de transición a través del cual se logrará que estas informaciones desaparezcan como evidencia del proceso de normalización.

Sin embargo, hemos de decir que estas claves positivas terminan por ser meramente anecdóticas en un universo informativo plagado de tópicos. A pesar de que la mayoría de los medios venezolanos no reconocen explícitamente rasgos discriminatorios en el tratamiento de la homosexualidad, en la práctica nos encontramos con mensajes que responden a criterios estereotipados y que destacan esta tendencia sexual como elemento llamativo, anormal y delictivo. 

El análisis detenido de la imagen que sobre las personas LGBTI ofrecen los medios nos lleva a algunas conclusiones que responden, en parte, al imaginario colectivo que existe en los receptores y también en las cabezas de los emisores, llámense
directores de programas de televisión, articulistas o redactores.

Más allá del estereotipo, la historia reciente nos proporciona también ejemplos en los que se ha llegado a criminalizar la tendencia. 

Lo diferente se convierte en noticia y desvía la atención del verdadero hecho que forma el grueso de la información.

La realidad actual nos proporciona diariamente multitud de informaciones que afectan al colectivo aquí tratado. 

La relativa novedad de su presencia en los medios requiere de una formación y una sensibilidad específicas por parte del periodista para ofrecer una imagen adecuada de cada una de las realidades descritas. 

Sólo de esta forma, podremos avanzar hacia sociedades más igualitarias donde cada vez sea más difícil hablar de grupos vulnerables.

Aunque lamento que hechos como este se den, es importante que se denuncien, pero creo que se debe dar un tratamiento mas adecuado ya que se pone en entredicho la Orientacion o Sexualidad de la persona involucrada realizandose generalizaciones.

1.- VÁZQUEZ G. Francisco y CLEMINSON, Richard (2003). «Democracia y culturas sexuales.
La irrupción de la homosexualidad en la escena política española». Er, Revista de Filosofía,
núm. 32, p. 147.

martes, 16 de julio de 2013

Orientación sexual, identidad de género e imagen de Dios.



domingo, 14 de julio de 2013

LA HOMOSEXUALIDAD EN EL SACERDOCIO Y LA VIDA CONSAGRADA.



Lo no dicho.

 El tema ronda una y otra vez en el ambiente eclesiástico y religioso. 

Pero de él no se habla. O se habla en círculos reducidos y como “en voz baja”. Se conocen datos, se aprecian comportamientos que parecen hablar en esa dirección, se sospecha a veces.

Pero, aunque se va dejando paso al abordaje explícito (la propuesta de esta revista es un  ejemplo de ello), el asunto sigue siendo todavía un “tema tabú”. Con su efecto correspondiente: lo que es negado se convierte, maléficamente, en omnipresente.

 El problema es que de lo que no se habla no se puede elaborar convenientemente. Queda en estado pulsional, irracional, con unos contenidos marginados que, no por ello son menos acuciantes y que, desde su estado de exclusión, sólo pueden encontrar una emergencia “sintomática”. 

Porque, en efecto, un dinamismo afectivo que no puede ser pensado, verbalizado, debatido racionalmente, queda sin la elaboración psíquica necesaria (lo que conocemos como “procesos secundarios”) que posibilitan su conveniente manejo. 

En estado de “proceso primario” lo homosexual tiende, pues, a imponerse al margen del Yo consciente, ya sea como fantasma amenazante del que hay que defenderse compulsivamente o como actuación, compulsiva también, con todas las derivaciones patológicas, morales y sociales que, con razón, nos alarman. Son efectos, de lo no dicho. 

Los escándalos que saltan a la luz en países como los Estados Unidos de América son buena muestra de ello. Y no deberíamos olvidar que esos escándalos no son frutos de una mayor permisividad en esas áreas geográficas, sino de una mayor conciencia social que ya no está dispuesta a callar lo que en otras zonas, puede seguir ocurriendo, sin posibilitar siquiera ese escándalo que, a pesar de todos sus inconvenientes, funciona como barrera de contención y sana defensa frente a una situación de abierta perversidad. En estos casos, la homofobia se impone imposibilitando el sano abordaje del problema.

 Se hace, pues, obligado partir de un hecho incontestable, por más que se pretenda escamotear: la existencia de sujetos con orientación básicamente homosexual, tanto en la vida consagrada masculina y femenina como en el ministerio sacerdotal. 

Si la proporción general de la población homosexual es difícil de determinar, pero muchos la sitúan entre el 6 y el 10%, tendríamos que convenir razonablemente en que, al menos, esa misma proporción debe existir en la vida consagrada y sacerdotal. 

Pero hay que tener en cuenta, además, que en esos estados de vida concurren unas especiales circunstancias que fácilmente acrecientan la motivación de personas con dicha orientación para formar parte de sus filas: De una parte, pensar la propia vida en comunión y convivencia con personas del mismo sexo. 

De otro lado, el proyecto de dedicación altruista a los otros, que parece engarzar bien con aspiraciones específicas de la dinámica homosexual, obligada a situarse al margen de un proyecto de familia. Más aún, en el seno de aquellas sociedades donde se considera “extraño” a todo aquel que eluda la vía “normal” del matrimonio. Habría que pensar, incluso, en la particular atracción por la experiencia religiosa que parece darse en la dinámica homosexual. 

El conjunto de datos hace pensar, pues, que la vida consagrada y sacerdotal ofrece unas peculiaridades que fácilmente poseen el efecto de aglutinar una proporción de personas con orientación homosexual mayor incluso que la de la población general.

Un poco de historia.

 John Boswell ha realizado una investigación histórica rigurosa que no puede dejar de sorprender a quienes consideran que las relaciones entre la vida eclesiástica y la homosexualidad mantuvieron siempre las mismas relaciones de tensión y ocultamiento tabuístico. 

Una vez más, la historia ayuda a relativizar posiciones y a comprender que la homosexualidad ha sido reconocida y experimentada de modos muy diversos a través del tiempo en las diversas sociedades y culturas.

 De modo particular sorprende la relevancia que tuvo la “unión romántica” entre personas del mismo sexo en el seno de la espiritualidad y de la vida religiosa a lo largo de la Alta Edad Media. Boswell da así cuenta de la poesía amorosa que circuló por monasterios y comunidades religiosas entre una serie de personajes como Ausonio y san Paulino, obispo de Nola, en la que se hace patente un claro lirismo erótico explícitamente cristiano. 

O las que se intercambiaban Walafrid Strabo, abad del monasterio benedictino de Reichenau y su amigo Liutger.

 El amor entre varones fue aceptado como una variedad normal del afecto que, a diferencia del de los contemporáneos paganos, poseía una significación espiritual y cristiana. 

Los clérigos homosexuales participaban incluso en ceremonias matrimoniales homosexuales, ampliamente conocidas en el mundo católico a partir del siglo V y en las que se invocaban parejas del mismo sexo de la historia cristiana tales como Sergio y Baco, Cosme y Damián o Ciro y Juan. 

Se conoce también controversias entre algunos clérigos sobre si era preferible la sexualidad homosexual o la heterosexual.

 Toda una corriente espiritual se desarrolló también en las comunidades religiosas que idealizaba el amor entre personas del mismo sexo, tanto dentro como fuera de la vida religiosa. 

Largos y hermosos poemas amorosos surgieron también entre las monjas del sur de Alemania en el siglo XII en los que -como analiza Boswell- hay referencias a gestos físicos reales o simbólicos que expresan un amor de nítida pasión erótica y que se entiende como un amor cristiano, no contrapuesto a la virtud y a la santidad, pero sí al amor pagano.

 Conocido es también el caso de Aelred , abad del monasterio cisterciense de Rielvaux, que habiendo llevado una vida homosexual desenfrenada entra en la vida religiosa, se compromete rígidamente con su voto de castidad, pero no renuncia a las uniones amistosas apasionadas, tal como se deja ver en su ya clásico tratado De spiritali amicitia.

 Pero la insistencia en la vinculación inseparable entre sexualidad y procreación fue trayendo consigo una progresiva valoración negativa de lo homosexual y, con ella, la práctica desaparición de esa corriente espiritual que ensalzaba el romance homoerótico. 

La tolerancia de la Alta Edad Media desaparece y se acrecienta el temor, la condena y la amenaza de lo homosexual que llega casi hasta nuestros días.

 En la actualidad, sin embargo, la idea y la vivencia general de la sexualidad cambia de un modo sorprendente. 

También, por tanto, la valoración y la sensibilidad frente al fenómeno homosexual. Más en particular y con relación a nuestro tema, llama poderosamente la atención la valoración que sobre ella hacen los jóvenes candidatos y candidatas a la vida religiosa o al sacerdocio. 

En los más de doscientos informes realizados por el Centro de Psicoterapia Francisco Suárez de Granada, son muy escasos los que ante el término homosexual muestran un juicio negativo o una valoración condenatoria. 

Por el contrario, la enjuician, en su práctica mayoría, como una tendencia diferente que expresa un modo normal de vivir la sexualidad.

 Más significativo aún en cuanto al cambio que se opera en nuestros días resulta la emergencia de movimientos cristianos homófilos que se conciben como agrupaciones de vida consagrada. 

Es el caso de las “Fraternidades de la amistad”, comunidades de sujetos homófilos que nace en Barcelona en 1966 bajo la inspiración de la espiritualidad de Charles de Foucauld y Teresa de Lisieux, con una propuesta de castidad, pobreza y obediencia y con un proyecto apostólico de especial sensibilidad a la vindicación social y evangelización de la homotropía. 

Un grupo de características equivalente existe también en Francia desde hace años. Se trata, sin duda, de un fenómeno singular y minoritario, pero que habría que valorar como un “emergente” de los replanteamientos y transformaciones que, sin duda, se están produciendo en las relaciones entre homosexualidad y vida religiosa o sacerdotal. Esos replanteamientos, no obstante, se enmarcan todavía dentro del amplio debate sobre el tema.

J. BOSWELL, Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad, Muchnik , Barcelona 1993.


Continuara…

miércoles, 10 de julio de 2013

Iglesias incluyentes: Creer en Dios y ser sexualmente diverso.



La homosexualidad, bisexualidad o transgeneridad no se contraponen con la espiritualidad.


Hay personas de la diversidad sexual que consideran importante llevar una vida religiosa, que les provea de la paz y la guía que precisan. Para esta tarea existen en México cada vez más grupos derivados de las religiones monoteístas con más adeptos en el mundo, pero que dan una lectura diferente a sus textos sagrados para dar cabida a la feligresía no heterosexual.

Es la fiesta de Pentecostés en la Iglesia de la Reconciliación. Los fieles le cantan a la Espíritu Santa. Oran a Madre y Padre en un templo litúrgicamente ataviado de rojo. Al fondo, hay un vitral que narra la historia de la salvación. Del Génesis a Jesucristo con un resplandor arcoiris. Alcatraces y girasoles adornan el altar; en el techo hay ángeles entre nubes y pétalos de rosas, y en sus asientos, los feligreses proclaman a un Dios trinitario que ama sin discriminación.

Desde hace 31 años, homosexuales, lesbianas, bisexuales, travestis, transexuales, transgéneros, intersexuales y heterosexuales comparten el servicio de adoración dominical en la primera iglesia incluyente de la diversidad sexual en América Latina.

Entre los feligreses está Tere, una mujer heterosexual que recuerda con emoción al reverendo Jorge Sosa, el fundador de la iglesia. Lo conoció en un grupo de autoayuda y tras su muerte, en 2009, ella siempre lleva consigo las frases de su pastor: "Si amas a alguien para cambiarlo, es igual que asesinarlo".
El Dios que ella reconoce no es un ser castigador ni vengativo, sino una fuerza amorosa que le da la libertad a las personas de hacerse responsables de sus propios actos.

Olga, Lupita y Conchita también extrañan a Jorge, a quien califican como un hombre carismático, con gran sentido del humor, que siempre las hizo sentir en familia y cada que podía, les reiteraba: "las iglesias tienen una deuda histórica con las mujeres".

Ana se integró a la iglesia en 1992, después de que la hermana de su entonces novia la invitara a una boda gay. "En ese tiempo hasta daba miedo salir porque pasaban personas amedrentando, gritando insultos completamente homofóbicos, pero esto ha disminuido mucho con el paso de los años".

La homilía en este templo busca ser lúdica y didáctica. La grey rememora, por ejemplo, los sermones de Jorge Sosa, su "Ángel de Amor", enaltecidos con fragmentos de ópera. En esta ocasión, Alejandro González, el co-pastor, invita a escuchar "El Farolero", del compositor Rafael Pérez Botija, y "Omhaidakhandi", en sánscrito, para reflexionar sobre la homofobia y los dones de la Espíritu Santa.
Juan Manuel, profesor de educación básica jubilado, llegó a la iglesia hace 27 años, prácticamente la mitad de su vida, pues en este sitio encontró la "paz espiritual" que necesitaba para resistir la violencia homofóbica.

El reverendo Rodolfo Albarrán, quien fue la pareja de Jorge Sosa, cuenta que a más de tres décadas, cerca de 700 parejas del mismo y diferente género han celebrado la Santa Unión en un lugar de puertas abiertas, donde nadie hace "separaciones entre hijos (de Dios) de primera y de segunda clase".

Los sustantivos impresos en las hojitas dominicales terminan en "@", para remarcar la igualdad de género. Saludos de paz, ofrendas y plegarias al rostro femenino de la primera persona de la Santísima Trinidad. El sacramento de la comunión se recibe solo, acompañado o en familia, y no se consagra vino, para incluir a las personas en recuperación del alcoholismo.

En Reconciliación, se busca a la divinidad con un afán ecumenista, es decir, la convivencia de diferentes credos cristianos sin el predominio de uno sobre otro, sin códigos de vestimenta y bajo la cálida advertencia que se encuentra en la fachada del templo: "Dios te ama como eres".

¿Musulmanes y judíos gays?

Las tres grandes tradiciones monoteístas, es decir, el cristianismo, el judaísmo y el islamismo, han calificado la actividad sexual entre personas del mismo género como un hecho pecaminoso, por lo que miembros de estas denominaciones religiosas han salido de sus comunidades de fe para exiliarse en espacios alternativos.

Tal es el caso de la asociación Homosexuales Musulmanes de Francia, fundada en 2010 por el franco-argelino Ludovic Lotfi Mohamed Zahed, quien se casó con otro hombre y abrió en París la primera mezquita gay y feminista de Europa en 2012, a contracorriente de las versiones más radicales del islam, que en otros países del mundo aplauden la pena capital contra los homosexuales.

En la Universidad del Sur de California, Estados Unidos, Eli Nassau fundó Jewish Alliance for GLBTs and Straights, y hace un año, impulsó con otros judíos en México el grupo "Guimel", como la letra número 3 del alfabeto hebreo, pues se trata de la tercera organización creada en el país para integrar la diversidad sexual y esta tradición religiosa.

El activista comenta que a la homosexualidad, así como el uso del condón y la masturbación, son rechazados en el judaísmo porque no abonan a la reproducción de la especie, "como las estrellas del cielo y la arena a la orilla del mar".

Eli tiene 26 años, es el primogénito de la casa, se considera una persona espiritual, trabaja en una productora y dirige teatro en sus ratos libres. Cuando sus padres se enteraron de su homosexualidad, "tuvieron que revalorar sus expectativas. En vez de tener una esposa, voy a tener un hombre, y además, sí quiero tener hijos. Eso les cayó muy bien a mis papás".

Considera que la homosexualidad no está peleada con las tradiciones y valores judíos aprendidos desde la infancia, como el sentido de pertenencia y comunidad, además del precepto de hacer el bien al mundo.
Guimel –que tiene como antecedente el extinto grupo "Shalom Amigos", creado en 1994– da apoyo a los judíos no heterosexuales, a sus familias y busca sensibilizar a la sociedad mexicana, "pues una persona que se siente aceptada es feliz, plena y puede aportar mucho más a los demás", enfatiza Nassau.

Evangélicos contra la "homofobia religiosa"

"No hay acepción de personas para Dios" (Romanos 2:11). Octavio Parra resume así la misión de "Puertas Abiertas", una iglesia cristiana interdenominacional liderada por jóvenes gays, lesbianas y transexuales.
Atribuye las frases condenatorias de la homosexualidad a traducciones erróneas de la Biblia, cree en Jesús de Nazaret desde hace 15 años y confiesa que enfrentó tanto la homofobia como el rechazo de su padre hacia las iglesias protestantes. "Imagínate: hijo gay y cristiano. Sí le costó trabajo, pero un día me dijo: 'te acepto tal y como eres'".

Hace tiempo, "Tavo" decidió participar en un congreso de Exodus Latinoamérica –organización cristiana enfocada a "sanar", "superar", "liberar" y "redimir" a los gays–, donde habló de un joven que había dejado de ser homosexual por asistir a este tipo de reuniones, y les reveló el motivo con crudeza: "¡Se suicidó por la homofobia religiosa!", frase ante la cual, se enfriaron las loas y aplausos en la sala de testimonios.
Otra de las integrantes de la agrupación evangélica es Daniela, cuyos padres se preparan para ser pastores en una iglesia cristiana donde hicieron todo lo posible para revertir la lesbiandad de su hija, y al no tener éxito, la corrieron de la casa, pues "para nosotros ya estás muerta".

Isael Zamora, también servidor de esta comunidad, se inició con su madre en el cristianismo por un diagnóstico de cáncer, pero "en la iglesia donde iba sí se hablaba de la sodomía, de la 'abominación de varón que se echa con varón'. Llegué a llorar amargamente porque la gente ora para que tu orientación cambie, pero después descubrí que Dios es incluyente, te ama de manera irrevocable, y que todo lo escrito en la Biblia tiene un contexto histórico y social".

Según Octavio, además de la homofobia en las iglesias, los cristianos homosexuales también son blanco de la discriminación de otros gays, quienes critican su relación espiritual con Dios bajo el argumento de que es incoherente asumir un credo que siempre los ha rechazado, pero reitera: "sí se puede ser sexualmente diverso y cristiano".

En México, hay más de una veintena de ministerios cristianos a favor de la diversidad sexual, cinco de los cuales están en la capital del país, y "Puertas Abiertas" también mantiene una hermandad con iglesias similares en Estados Unidos, Latinoamérica y África.

"Oramos por la comunidad LGBTI. Aquí no importa ni la orientación sexual ni la condición social. No necesitas alzar las manos o hablar el don de lenguas para ser aceptado. Aquí no tachamos a nadie, porque el único pastor es Jesucristo", resume Isael su profesión de fe.

Buda y las uniones del mismo sexo

En el mundo de las doctrinas espirituales, también hay comunidades que no condenan la homosexualidad. El 11 de agosto de 2012, las taiwanesas Fish Huang y You Ya-ting se vistieron de blanco para darse el "sí" delante de la estatua de Buda en el monasterio de Taoyuan, ante cerca de 300 fieles que recitaron sutras en honor a la pareja.

El 11 de septiembre de 2011, el Dalai Lama, líder del budismo tibetano, congregó a cerca de 30 mil mexicanos en el Estadio Azul del DF, donde impartió la conferencia "Hallando la felicidad en tiempos difíciles", y entre los seguidores del Premio Nobel de la Paz, había parejas del mismo sexo.

Marco Antonio Karam, director de Casa Tíbet México, sostiene que la tradición budista manifiesta un total respeto hacia las diferentes orientaciones sexuales, mientras éstas se practiquen éticamente, es decir, que no impliquen la deshumanización del individuo, se lastime físicamente al prójimo o se rompa con algún compromiso moral.

La formalización del matrimonio en el budismo no se ve como un sacramento, sino como un acuerdo entre dos personas. El texto que se lee depende de cada tradición, pero aplica tanto para parejas heterosexuales como homosexuales, pues se trata de la expresión de un compromiso, y por lo tanto, de un acto de felicidad, integridad y autenticidad, enfatiza Karam.

Iglesias incluyentes vs. "el club de heterosexuales"

Francisco Javier Lagunes Gaitán, capellán laico de la Libre Congregación Unitaria de México, explica que forma parte de una comunidad interreligiosa donde no hay un credo obligatorio, se busca practicar los valores más elevados de la humanidad y se rechaza el proselitismo en la fe, los actos que atropellen la libre conciencia y la discriminación.

De acuerdo con el también activista gay, en la Congregación Unitaria coexisten creyentes y ateos, heterosexuales y homosexuales, hombres y mujeres, en un plano de igualdad, bajo la idea de que la espiritualidad no está en un templo, sino en cómo las personas se ganan la vida, de qué manera se tratan a sí mismas y a los demás.

Dice que desde 1970, la Asociación Unitaria Universalista inició un plan de Congregaciones Aceptantes para la gente LGBTI, por lo que el tema de la homofobia se aborda en esta iglesia desde la infancia y se celebran bodas del mismo y diferente sexo, e incluso poliamorosas.

Lagunes reitera que "como toda comunidad religiosa, la Congregación Unitaria también sirve como un hospital para personas que hayan sido dañadas, pero nuestra vocación es la de una iglesia, ecclesia en griego, que es la asamblea de los fieles y siempre tiene que estar abierta. No puede ser un 'club cerrado de heterosexuales' y tampoco 'un club LGBT'".

"Las religiones tienen el reto grande de aprender a vivir la modernidad. Vivimos en un mundo cada vez más plural, con diferentes creencias y no creencias, y una libertad de conciencia y de culto".

Lagunes comenta que si bien se han erigido proyectos de fe en el exilio, bajo un perfil de "sanatorios espirituales", cada vez hay más religiones históricas que asumen la defensa de los derechos humanos de la diversidad sexual, como los cuáqueros de Inglaterra y las Iglesia Unida de Cristo –la comunidad de creyentes liberales más grande en Estados Unidos, con cerca de millón y medio de miembros–, a la cual se fusionó la Catedral de la Esperanza, que perteneció a la primera denominación abiertamente LGBT, la Iglesia de la Comunidad Metropolitana.


*Publicado en el número 203 del Suplemento Letra S del periódico La Jornada el jueves 6 de junio de 2013.

viernes, 5 de julio de 2013

Estado Laico o Secular.


Estado laico o Estado secular se denomina al Estado, y por extensión a una nación o país, independiente de cualquier organización o confesión religiosa o de toda religión y en el cual las autoridades políticas no se adhieren públicamente a ninguna religión determinada ni las creencias religiosas influyen sobre la política nacional. 

En un sentido estricto la condición de Estado laico supone la nula injerencia de cualquier organización o confesión religiosa en el gobierno del mismo, ya sea, en el poder legislativo, el ejecutivo o el judicial. En un sentido laxo un Estado laico es aquel que es neutral en materia de religión por lo que no ejerce apoyo ni oposición explícita o implícita a ninguna organización o confesión religiosa. Es importante señalar que no todos los Estados que se declaran laicos lo son en la práctica.

Un Estado laico trata a todos los ciudadanos por igual, tanto a los creyentes de cualquier religión como a los no creyentes. 

En tal sentido evita la discriminación por cuestiones religiosas pero tampoco favorece a alguna confesión determinada. 

Por lo general en el Estado laico no existe una "religión de Estado" o equivalente y se mantiene la Separación entre la Iglesia y el Estado. 

En caso de haber una religión que reciba un trato especial por parte del gobierno, dicha importancia tendría un significado puramente simbólico, que no afectaría a la vida ordinaria de sus ciudadanos ni sus derechos, especialmente en el hecho de no hacer distinciones basadas en la religión de cada individuo.

No todos los Estados laicos oficiales lo son completamente en la práctica.

En Francia y gran parte de Latinoamérica, la mayoría de las festividades cristianas son festivos para la administración pública, en algunos países como España los profesores de religión católica son asalariados del Estado , si bien en Francia las escuelas públicas no poseen cursos de religión. 

Muchos Estados que hoy en día son laicos, han tenido vestigios legales de una religión establecida. 

El laicismo tiene varias apariencias que pueden coincidir con diversos grados de religiosidad oficial. 

Así, en la Commonwealth, la cabeza del Estado debe haber sido coronada según el Juramento de coronación de 1688 (Coronation Oath Act) jurando por tanto la defensa de la fe anglicana. 

El Reino Unido también mantiene 26 clérigos de la Iglesia de Inglaterra conocidos como Observadores espirituales (Spiritual Peers). 

El camino inverso también ocurre: de Estado laico a teocracia, como en el caso de Irán, donde la secularización del Estado de la dinastía Pahlavi fue reemplazada por la República Islámica.

Partiendo del hecho de que la gran mayoría de los Estados han tenido religión oficial en alguna etapa de su historia y que el mapa (Azul:Estado laico o aconfesional. Rojo: Estado confesional. Gris: Ambiguo o sin datos) del artículo muestra que la situación se ha ido revirtiendo en los últimos 250 años, puede concluirse que la tendencia es hacia una secularización del Estado desde la Edad Moderna.

Religión, Homosexualidad y Activismo

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