“Ver el mundo en blanco y negro nos aleja de la moderación y de la paz interior porque la vida, por donde se mira, está compuesta de matices.

Querer imponer al universo nuestra primitiva mentalidad binaria no deja de ser un acto de arrogancia y estupidez.”

Walter Riso.

miércoles, 16 de febrero de 2011

El odio a las diferencias somato-sexuales: La homofobia.

El término homofobia se refiere a la aversión, odio, miedo, prejuicio o discriminación contra hombres o mujeres homosexuales, aunque también se incluye a las demás personas que integran a la diversidad sexual, como es el caso de las personas bisexuales o transexuales, y las que mantienen actitudes o hábitos comúnmente asociados al otro sexo, como los metrosexuales. El adjetivo correspondiente es homofóbico y el sustantivo que designa al sujeto homofóbico es homófobo.

Homofobia no es un término estrictamente psiquiátrico y no obstante ello pareciera que genera conductas delictuales asociadas a casos de la clínica psiquiátrica, pues se calcula que cada dos días una persona homosexual es asesinada en el mundo debido a actos violentos vinculados a la homofobia. Amnistía Internacional ha denunciado recientemente que en más de 70 países se persigue aún a los homosexuales, y en ocho de ellos (todos con gobiernos teocráticos musulmanes) son condenados a muerte.

Existe cierto relativismo sobre lo que abarca el concepto de homofobia. Así por ejemplo, los que rechazan las políticas de igualdad (entre personas de diferente orientación sexual) consideran que ese rechazo no es homofobia, sino simplemente una opinión igualmente respetable como la aprobación. Sin embargo parece indiscutible que todas las personas deben tener los mismos derechos sin distinción por razón de sexo o sexualidad, y por lo tanto negar ese reconocimiento sí parece ser una forma de homofobia.

La homofobia ha sido un proceso control entrópico social casi desde el inicio de la humanidad. La sodomía en la Edad Media y en la Edad Moderna incluía a diversos «actos contra natura», pero principalmente era empleado en el caso del sexo anal. El origen del término está en la Biblia, en la historia de Sodoma y Gomorra. La identificación del «pecado de Sodoma» con el sexo anal y no con la falta de hospitalidad o la lujuria en general, se documenta por primera vez en san Agustín (354-430). No será hasta el siglo XI que aparezca la palabra «sodomía» en el Liber Gommorrhianus del monje benedictino Petrus Damianus, para el que la palabra incluía todas aquellas actividades sexuales que no servían para la reproducción. Debido a que las palabras para denominar la homosexualidad no aparecieron hasta el siglo XIX, se empleaba el término «sodomita» para denominar a los hombres que tenían relaciones sexuales con otros hombres. Las lesbianas eran ignoradas en gran medida, aunque mujeres que practicasen el sexo anal también caían bajo el epíteto «sodomita».

Las primeras persecuciones de homosexuales por sodomía son de mitad del siglo VI, cuando el emperador bizantino Justiniano y su esposa Teodora prohíben los «actos contra natura» por motivos políticos, amparándose en razones religiosas. La ley preveía como castigo la castración y el paseo público por las calles. No hay pruebas de que la iglesia ortodoxa jamás apoyara el edicto.

Hasta el siglo XIII la sodomía no era castigada en la mayoría de los países europeos, no era más que de tantos pecados que aparecían en los textos eclesiásticos. La actitud cambió en el transcurso de las cruzadas, en las que la propaganda anti-islámica identificaba a los musulmanes con sodomitas que violaban a obispos y niños cristianos. Poco después se identificaba la sodomía con la herejía y entre 1250 y 1300 se introdujeron leyes que castigaban con la muerte el pecado. Estas leyes se emplearon sobre todo como herramientas políticas, como fue el caso de los templarios o del asesinato de Eduardo II de Inglaterra, o en casos de peligrar la paz social, como en casos de violaciones o pederastia. En general, la homosexualidad estaba bastante extendida, siendo el elemento clave la discreción. En algunos lugares, como Londres y Ámsterdam (en 1730 y 1733), se dieron olas de persecución contra los sodomitas.

En España se encargaban de los castigos los tribunales civiles de las ciudades, que hasta época de los Reyes Católicos castigaban con la castración o la lapidación, castigo que más tarde se modificaría por la quema en la hoguera, para los casos más graves. La Inquisición española sólo se encargaba de juzgar la sodomía en la Corona de Aragón. En general, lo comentado para Europa es válido para España, con la diferencia de que no fueron las cruzadas sino la percepción de los reinos peninsulares musulmanes lo que llevó a identificar la sodomía con el islamismo y la herejía.

Las leyes contra la sodomía se convirtieron en una sólida construcción social de odios y se mantuvieron en los países europeos, también en las naciones occidentales, hasta los siglos XIX y XX. En Francia, las leyes contra la sodomía fueron anuladas durante la Revolución Francesa. En Inglaterra, Enrique VIII de Inglaterra introdujo la Buggery Act en 1533, que castigaba la sodomía (llamada uggery) con la horca. La ley no fue eliminada hasta 1861, y en Alemania, el párrafo 175 que penalizaba las relaciones homosexuales no fue completamente abolido hasta 1994.

Pero la homosexualidad continúa penada legalmente en la India, en ciertas zonas de África, así como en otros países como Nicaragua, Guyana, Malasia, Papúa Nueva Guinea, algunas repúblicas de Asia central y en un gran número de países islámicos (Oriente Próximo y Medio, norte de África). La pena de muerte por tener relaciones homosexuales o por sodomía sigue vigente en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Mauritania, algunos estados del norte de Nigeria, Somalia, Sudán y Yemen.

En el caso de los Emiratos Árabes Unidos, las relaciones sexuales extramatrimoniales se pueden condenar con la muerte y el artículo 354 del código penal federal, que trata de la violación de mujeres y hombres, incluye al sexo anal consensual entre hombres. En algunos países o regiones en las que se aplica la Sharia, como es el caso de Afganistán, donde las leyes sobre la homosexualidad no están claras, la sodomía puede ser castigada a muerte por lapidación.

Todas estas leyes, disposiciones y normas que penalizan la homosexualidad son instrumentos que facilitan, promueven e instauran el odio. Un odio que disipa la entropía que genera la diversidad, en este caso la diversidad sexual, y que se contextualiza en las sociedades para evitar a toda costa, la primera manifestación de la entropía representada por la Ley del Vórtice, y que indefectiblemente desemboca en el caos, entendido éste como “el caos de la creatividad de la naturaleza” del que surgen nuevas formas estructuradas a partir de un punto de bifurcación, momento en el cual se crea un rizo de retroalimentación y el sistema social se transforma a sí mismo.

El fenómeno control entrópico de la homofobia se hizo presente en la política de algunos gobiernos tanto de origen y tendencia democrática, como aquellos de marcada orientación autoritaria. Algunos ejemplos son el régimen nacional socialista en Alemania (liderado por Adolf Hitler, 1933-1945), el régimen franquista en España (1939-1975), el período dictatorial conocido como “Proceso de Reorganización Nacional” argentino (1976-1983). También lo son los gobiernos democráticos, como por ejemplo el de Nicaragua, que bajo el artículo 204, castiga la sodomía bajo penas de 1 a 3 años de cárcel, aclarando que desde 2008 por la Declaración de la ONU sobre la Orientación Sexual y la Identidad de Género fue firmada y ratificada en ese país la Homosexualidad no es penalizada; y también en otras democracias de occidente que han tenido legislaciones y actuaciones homófobas, como por ejemplo en Alemania Occidental, donde la homosexualidad fue delito hasta 1969.

Pero el auge inusitado de las migraciones, el creciente intercambio cultural y comercial entre los países y un mestizaje cada vez más intenso han quebrado por su base aquellas concepciones chauvinistas. Hoy por hoy, las naciones no se crean en torno a razas ni costumbres únicas. Por el contrario, todas las sociedades modernas se precian de alimentarse de la riqueza étnica y cultural que le aportan sus miembros provenientes de todas partes del mundo.

Si el odio es una posibilidad siempre presente en el ser humano, ¿Qué hacer para evitarlo? Vai-Lam Mui, economista de la Universidad de Hong Kong, ha demostrado que el rencor social se evita cuando la Constitución de un país incluye fuertes protecciones a los derechos civiles y políticos de las minorías. Tales protecciones evitan que los actores políticos, en el rol de gobernantes autoritarios, instrumentalicen a esas minorías y las conviertan en objetos o sujetos activos de odio social.

jueves, 10 de febrero de 2011

POLÍTICA Y RELIGIÓN.

Una de las más importantes conquistas democráticas del mundo contemporáneo es la separación entre religión y política. No es que no tengan nada que ver, pero las relaciones políticas, sociales, cívicas, no pueden ser orientadas por las opciones religiosas. Los Estados democráticos son Estados laicos.
Todos debemos ser iguales ante las leyes, sin influencia de nuestras opciones individuales, religiosas, sexuales, de diferencias étnicas, etc. Somos diversos en nuestras opciones de vida, pero debemos ser iguales en nuestros derechos como ciudadanos.
Los Estados religiosos – sean islámicos, sionistas u otros – hacen de las diferencias religiosas elementos de discriminación política. Chiitas y sunitas tienen derechos distintos, conforme a la tendencia dominante en los países islámicos. Judíos y árabes son personas con derechos totalmente distintos en Israel. Para dar apenas algunos de los ejemplos más conocidos.
Un Estado democrático, republicano, es un Estado laico y no religioso ni étnico. Que no establece diferencias en los derechos por las opciones privadas de las personas. Al contrario, garantiza los derechos a las opciones privadas de las personas. En estas debe existir la mayor libertad, con el límite de que no se debe perjudicar la libertad de los otros que hicieren sus opciones individuales y colectivas.
Por razones de su religión, las personas pueden optar por no hacer un aborto, por no divorciarse, por tener relaciones sexuales sólo para la reproducción, por no casarse con personas del mismo sexo. Son opciones individuales, que deben ser respetadas, por más que las consideremos equivocadas y se las combata en la lucha de ideas. Pero ninguna religión puede querer imponer sus concepciones a los otros, sean de otras religiones o humanistas.
La educación pública debe ser laica, respetando las diferencias étnicas, religiosas, sexuales, de los otros. Los que quieren tener educación religiosa pueden tenerla en las escuelas religiosas, conforme a su credo. Los recursos públicos deben ser destinados a las escuelas públicas.
De la misma forma, la salud pública tiene que atender a todos, conforme sus opciones individuales, sin perjudicar el derechos de los otros.
La Teología de la Liberación es un importante medio de despertar conciencia social en los religiosos, como alternativa a la visión tradicional, que favorece la resignación (esta vida como “valle de lágrimas”, o de sufrimiento como vía de la salvación). Pero no puede intentar imponer visiones religiosas a toda la sociedad que, democrática, no opta por ninguna religión. Los religiosos deben orientar a sus fieles, conforme a sus creencias, pero no pueden intentar imponer a los otros sus creencias.
Religión y política son cosas diferentes. La opción religiosa o humanista es una opción individual, de la misma forma que las identidades sexuales, las de origen étnico u otras de ese tipo.
Mezclar religión y política, tener Estados religiosos – Irán, Israel, Vaticano, como ejemplos – desemboca en visiones dictatoriales, hasta incluso totalitarias. En la democracia, los derechos individuales y colectivos tienen que ser garantidos para todos, igualmente. Nadie puede tener más derechos o ser discriminado, por sus opciones individuales o colectivas, en cuanto no perjudique los derechos de los otros.
Que podamos ser diversos, mientras no perjudiquemos a los otros. Iguales, en los derechos y en las posibilidades de ser diferentes. Diferentes sí, desiguales, no.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Primera campaña rusa de prevención del VIH dirigida explícitamente al colectivo homosexual.

Poco a poco las cosas se mueven en Rusia, un país tradicionalmente hostil a cualquier atisbo de normalización del hecho LGTB, desde el que en los últimos meses han llegado signos alentadores: la destitución del alcalde de Moscú (Yuri Luzkhov, un personaje que había hecho de la homofobia una de sus señas de identidad), la condena al estado ruso por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos por las sucesivas prohibiciones del Orgullo LGTB de Moscú o la celebración de las primeras concentraciones LGTB autorizadas en las ciudades de Moscú y San Petersburgo, entre otras.

En esta ocasión nos llega la noticia de que, bajo el lema “Confía en el preservativo”, por primera vez una campaña de prevención de la infección por VIH en ese país se dirige explícitamente al colectivo gay. Promovida por el Laboratorio de Publicidad Social, un organismo autónomo que promueve campañas sobre diversos problemas sociales, la iniciativa incluye, además de folletos informativos que se repartirán en lugares de ambiente, presencia en internet a través de blogs temáticos y diversos spots publicitarios. Aunque no se podrá ver en televisión, el hecho de que los spots hayan sido autorizados para su difusión en internet supone todo un avance en un país en el que la lucha contra el VIH es una de las muchas asignaturas pendientes.

El mensaje final, es “la confianza en el otro pasa sobre todo por la seguridad. Protégete, confía en el preservativo, póntelo”.

http://www.youtube.com/watch?v=3lc1U0elijs&feature=player_embedded

http://www.youtube.com/watch?v=4MO-faOpIVc&feature=related



martes, 8 de febrero de 2011

DE LA TRAICIÓN HACIA EL ARREPENTIMIENTO.


«Al ver que muchos fariseos y saduceos se acercaban a recibir su bautismo,

Juan les dijo: “…Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento…”» Mateo 3, 1-12

La expresión de Juan, dirigiéndose a los fariseos y saduceos, comienza diciendo: ‘generación de víboras’ (Mt 3,7). Una metáfora que tal vez refiera a la altura de la mirada, pero sin duda ref ...iere a la traición. A estas personas que tienen el hábito de traicionar, Juan les pide un digno arrepentimiento. En torno a la palabra ‘traición’, surgen algunas cuestiones que es importante tener en cuenta para la reflexión; por ejemplo ¿quién se vuelve traidor?, ¿a quién o a qué se traiciona? En la convivencia humana existen muchos gru pos distintos, e intereses también distintos; dentro de los mismos grupos religiosos hay diferentes intereses que generan formas de organización propias, a las que sus integrantes le confieren cierta lealtad, y por ejemplo, si alguien deja de prestarle esa lealtad se lo considera -desde ese grupo- un traidor. Esto nos lleva a pensar que basta con tener un grupo para tener la posibilidad de juzgarle traidor a alguien por algún motivo, ¿qué motivos llevarían a juzgar de traición a alguien? Creo que habría tantos motivos como grupos y organizaciones existan, y cada motivo trataría de justificarse para tener la razón, y le resultaría difícil arrepentirse de ello.

Dentro de los grupos cristianos, al observar este texto y que Juan señala a los traicioneros, cada grupo -por más distinto que sea de otros- procurará ubicarse del lado de Juan, y tal vez junto a él levantar el dedo para juzgar a los ‘traicioneros’, y podría ser el momento oportuno para canalizar cierto cúmulo de bronca y frustración personal en el juzgamiento de las personas que… dejan de rendir lealtad a su particular tipo de organización. Cada grupo puede argumentar estar del lado de Dios, tener razón y de ser el ejemplo que deben seguir los demás, nada de esto se vuelve negativo y/o nocivo hasta que se cae en el fanatismo. Es en el fanatismo cuando perdemos la capacidad de aceptar que ‘el otro’ también tiene algo de razón y de verdad, cuando perdemos de vista a nuestros semejantes por los intereses de nuestra organización, cuando damos la espalda u ofrecemos guerra a los que se interponen en el camino, cuando estamos dispuestos/as a traicionar para degradar y estigmatizar a las personas que se comportan y piensan de una forma diferente al grupo que pertenezco. Muchas veces el fanatismo que lleva a la traición, pertenece al sobredimensionado interés que tiene un grupo por controlar a otro, y pondrá en juego todo lo que esté a su alcance para lograrlo (no olvidemos que las personas a las que se refiere Juan como generación de víboras, pertenecen a una organización que tramará la crucifixión de Jesús). La enseñanza de esto es que toda conducta fanática concuerda con un estilo de organización grupal que, cuando menos lo espera, se ve embarcada en algo que procura quitar a Cristo del medio. De modo que cualquier grupo humano -religioso o no- cuando se presta a una conducta fanática instrumenta mecanismos que quitan a Cristo-Dios del medio. Esto da sentido al pedido de arrepentimiento que hace Juan.

Cuando hablamos de conversión, estamos hablando de dejar de hacer algunas cosas que hacemos en forma habitual, podríamos decir que se trata de reconducir nuestro comportamiento -en nuestros grupos y organizaciones- a los intereses de Dios. Tenemos que reconocer que muchas veces no son los intereses de Dios los que están en juego en nuestras discusiones y peleas, sino los propios, o los propios de una determinada organización. Cuando Juan pronuncia la metáfora de que ‘el hacha está puesta a la raíz de los árboles: el árbol que no de buen fruto será cortado y arrojado al fuego’ (Mt 3,10), se está refiriendo a los intereses propios de nuestras orga nizaciones, que anteponemos a los intereses de Dios. Continúa refiriéndose a alguien a quien no es digno de desatar las correas de su sandalia (Jesús), y dice que se trata de quien bautizará en Espíritu Santo y fuego (Mt 3,11). El árbol que no de buen fruto, será cortado y arrojado al fuego, es decir que aquellas organizaciones que antepongan sus intereses a los de Dios, serán lavados (bautizados), en Espíritu Santo y fuego, serán alcanzadas por el lavamiento que hará Dios, al que se llega abandonando el fanatismo que no permite la presencia de Cristo entre nosotros/as. Pensando en el interés de Dios de que su salvación llegue a todos/as, ¿De qué tenemos que arrepentirnos?

Nombrada Moderadora de ICM al Consejo consultor de Relaciones de Fe y Distrito del Gobierno de Obama.


El viernes pasado la Casa Blanca anuncio el nombramiento de la Rev. Nancy Wilson, Moderadora de las Iglesias de la Comunidad Metropolitana, la denominación más grande Iglesias LGBT, al Consejo Consultor del Presidente en Relaciones de Fe y Distrito.
La pastora Wilson, actualmente sirve como Moderadora de la Fraternidad Universal de Iglesias de la Comunidad Metropolitana; ella es una de las pocas mujeres líderes de una denominación cristiana internacional. Previamente ha servido como Pastora de la ICM de Los Ángeles, la iglesia fundadora de ICM.
La Rev. Wilson es una de las 12 personas nombradas para el consejo, el cual, de acuerdo a la noticia transmitida, “reúne a líderes religiosos y seculares así como a especialistas y expertos en el campo relacionado con el trabajo de fe y organizaciones distritales en orden a hacer recomendaciones al gobierno acerca de la forma de establecer relaciones”.

El Presidente Obama expreso, “Estoy contento de anunciar a estos individuos experimentados y comprometidos que han aceptado el unirse a esta Administración, y espero ya trabajar con ellos en los meses y años por venir”.
El consejo, establecido en 2009, está compuesto de 25 miembros nombrados para períodos anuales.

sábado, 5 de febrero de 2011

La lucha continúa

¿Cuánto vale la vida de un activista? En Uganda, una revista llamó a matar a homosexuales y los lectores respondieron a golpe de martillo.

Una estrella de David amarilla para identificar judíos, una lista negra para vehiculizar el exterminio, aparecen ahora como prácticas fosilizadas y hasta ingenuas comparadas con lo que se le ocurrió al editor de una revista ugandesa: publicar los nombres, las fotos y las direcciones de 100 ciudadanos homosexuales, o que él considera homosexuales, con la consigna “Hay que ahorcarlos”, seguida de la advertencia en letra no mucho más chica de: “Porque ahora vienen por nuestros hijos en las escuelas”. Y lo hizo en un país que hoy debate la pena de muerte.

Si las estrategias de persecución citadas más arriba respondían a la maquinaria de la violencia de Estado, ésta no. Pública y democrática, la revista llama a la acción de una justicia homofóbica por mano propia a la luz del día, en los quioscos, con total impunidad. La impunidad que dan los sondeos que dicen que en Uganda el 90 por ciento de la población está en contra de la homosexualidad. Cuál será la pregunta de esos sondeos y cómo es posible estar a favor o en contra, es una cuestión que por ahora se responde con muerte. Basta poner en Google Uganda + Homofobia para encontrarse con personas asesinadas a golpes sin necesidad de ninguna arenga mediática. La revista apareció hace unos meses en un país donde ser homosexual hoy se paga con diez años de cárcel y se está discutiendo la posibilidad de imponer la pena de muerte en casos extremos, que incluyen relaciones con menores, con discapacitados, además de sancionar a aquellos que “ayuden o faciliten” a otro a “cometer” actos homosexuales, con lo cual quedaría prohibido no delatar a amigos, familiares y conocidos, así como también aquellos que tengan un bar de ambiente, repartan algún folleto y se ocupen de vehiculizar información sobre el VIH entre parejas del mismo sexo, ya que eso será entendido como “el propósito de promover la homosexualidad”.

La semana pasada, alguien que sigue libre cumplió con la arenga, entró a la casa del activista de la organización Sexual Minorities Uganda, David Kato, uno de los pocos gays que se atrevían a dar la cara en Uganda y al que se le debe que la ley de la muerte no haya salido aún, y le rompió la cabeza con un martillo. Kato figuraba entre los 100 marcados. Asesinaron al activista; la policía insiste con eso de que pudo haber sido un robo y el editor de la revista en cuestión dice que en ningún momento se pretendió instar a particulares sino, en todo caso, a miembros del gobierno.

“Estoy profundamente entristecido de saber del asesinato de David Kato, en Uganda. David demostró un valor tremendo de hablar abiertamente contra el odio. El fue un poderoso activista por la equidad y la libertad. Los Estados Unidos de Norteamérica están de duelo por su asesinato y renovamos nuestro compromiso con el trabajo de David. En casa, y alrededor del mundo, las personas Glttbi continúan siendo sujetos de un acoso inconcebible, discriminación y odio. En la semanas previas del asesinato de David Kato en Uganda, cinco miembros de las comunidad Glttbi de Honduras han sido también asesinadas.” Obama, que preside el país de donde llegan los mayores aportes logísticos para la homofobia en la región africana, ha tomado una posición clara y da carácter internacional a la obligación de enfrentar la prepotencia del odio.

Si se puede hablar de buenas noticias, la deportación de Brenda Namigadde, una joven lesbiana de nacionalidad ugandesa por parte del Reino Unido, se suspendió justo cuando la chica ya estaba sentada en el avión –o cadalso– hacia una patria donde el mismo David Bahati, el diputado homófobo autor del proyecto de ley, la esperaba con estas declaraciones: “Que vuelva. Será bienvenida en Uganda... si renuncia a su homosexualidad y se arrepiente”.

No resulta descabellado asociar esta contramarcha con el asesinato del activista. Mientras tanto en Uganda, en los funerales de Kato, el pastor anglicano que oficiaba la ceremonia lanzó de pronto: “Debéis arrepentiros. Hasta los animales conocen la diferencia entre macho y hembra”. Luego de una breve interrupción del solemne acto, la ceremonia continuó conducida por otro pastor

que se encuentra excomulgado por su apoyo a la libertad en la sexualidad de las personas.

Familiares y amigos llevaban entonces y seguirán llevando remeras que decían “La lucha continúa”.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-1834-2011-02-05.html

viernes, 4 de febrero de 2011

Ser Gay en Egipto en estos días.



En
Egipto, las leyes sobre la moral pública son muy severas – la homosexualidad rara vez se reconoce abiertamente. Mientras que ser gay no es estrictamente ilegal la homosexualidad se convierte en un hecho inaceptable en Egipto, es mal vista social, cultural, religiosa y políticamente.

La lucha personal de muchos jóvenes egipcios gays es constante – se debe negar que van a sobrevivir. Sin embargo, a pesar de la hostilidad, hay muchos egipcios por ahí esperando que la sociedad va a cambiar sus leyes estrictas y a aceptarles por lo que son.

Decenas de gays egipcios han sido encarcelados y torturados durante los últimos años por el simple hecho de mantener relaciones sexuales con otros hombres bajo la acusación de cometer una “práctica de libertinaje”.

La revolución que se está viviendo estos días en las calles de El Cairo contra el tirano Mubarak no es más que el reflejo de una sociedad que busca avanzar en otro camino diferente a la represión y las hostilidad contra los ciudadanos.

Este tipo de levantamientos tienen mucho que ver con las ansias del colectivo LGTB por conseguir vivir con dignidad, pues las personas que se manifiestan estos días lo hacen por conseguir acabar con la represión, la corrupción y la tiranía que muchas veces está instigada por las instituciones religiosas y los poderes “públicos”.

Esperemos que todo esto derive sobre todo en una mejora de la calidad de vida de los ciudadanos egipcios, en un mayor reparto de las riquezas, en la creación de las mismas y en el respeto y la libertad a las personas que viven oprimidas por el dictador Mubarak y los fundamentalistas religiosos.

Esta también es nuestra revolución!!!

Fuentes: RTVE y Out Impact

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Religión, Homosexualidad y Activismo

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