“Ver el mundo en blanco y negro nos aleja de la moderación y de la paz interior porque la vida, por donde se mira, está compuesta de matices.

Querer imponer al universo nuestra primitiva mentalidad binaria no deja de ser un acto de arrogancia y estupidez.”

Walter Riso.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Día de Navidad.



En esta Navidad nuestro anuncio va más allá del humilde pesebre, hasta la “gracia sobre gracia” de la presencia cósmica de Dios en la carne de Cristo y en nuestra carne.

La injusticia se interrumpe. Surge la adoración y la esperanza vive -aún en medio de tiempos de incertidumbre, ciudades en ruinas y vidas temerosas donde nuestros derechos aún en un siglo de tantos avances y conocimiento no se nos reconozca en dignidad como personas.

El Salmo 98 invita a adorar más allá del simple canto de los viejos villancicos que nos han enseñado. Sólo va a valer una nueva canción -un canto de victoria y reivindicación, una canción que encarna todas las artes, diversos instrumentos musicales y la armonía del universo. El impulso para esta nueva canción es la justicia divina, la equidad del juicio de Dios, la igualdad del amor de Dios. Esta Navidad, no cantamos, “Fuera en un pesebre”, sino “¡Fuera la ira!, ¡se ha hecho la justicia de Dios!”

¿Qué nuevas letras te gustaría cantar en esta Navidad? ¿Qué palabras y qué música son las que el mundo necesita escuchar? ¿Cómo creamos un culto que encarne la justicia y la equidad?

Isaías 52:7-10 ofrece la esperanza de restauración, no sólo a la Jerusalén de la antigüedad, sino también a aquellos cuyas vidas parecen estar en ruinas. Los predicadores y todos los oyentes de la palabra somos invitados a “¡Escuchar!” -Escuchar la buena nueva de salvación: “Tu Dios reina!” ¡Cómo será la bienvenida de los mensajeros que traen palabras de paz, esperanza y salvación a aquellos que han sido oprimidos, privados de su libertad, destruidos! Las palabras llegan en medio de las ruinas, no después de que todo vuelva a estar bien. Este mensaje de Navidad es de culto y celebración. Venid a celebrar con vuestros pies, vuestras voces, vuestros brazos, vuestros ojos. ¡Qué palabra más valiosa para la comunidad LGBT!: incluso antes de ver la igualdad en nuestra tierra, proclamamos que nuestro Dios reina. Sigamos mirando y escuchando y trabajando juntos. Y cantemos de gozo mientras esperamos.

¿Qué palabras transmitirán la buena nueva de salvación a las personas LGBT? ¿Quiénes son los mensajeros que proclaman esa buena nueva hoy?

Hebreos 1:1-12 incluye una de las afirmaciones más cuidadosamente escritas en el Nuevo Testamento (v. 1-4), presentando a los lectores/oyentes la superioridad sin igual de Cristo y preparando el escenario para el resto del sermón que conocemos como la epístola a los Hebreos. Aquí, todo lo demás en la vida humana, en la creación y en el cielo palidece en contraste con Cristo. Cuando la fe de uno es maltratada, es bueno escuchar a los ángeles otra vez y saber que incluso estos cantos de alabanza se quedan cortos para describir el regalo que es Cristo.

Cuando quienes deberían ser los mensajeros de Dios no están a la altura de la proclamación de la majestad de Dios y el don de Cristo, ¿cómo van las personas LGBT a escuchar del amor de Dios y la gracia? ¿De qué manera se puede hacer de esta Navidad una fiesta de la Encarnación, la plenitud de Dios en forma humana, para todas las personas?

Mantener la integridad de la proclamación de Juan de la Encarnación que se encuentra en Juan 1:1-18 puede ser muy difícil para muchos predicadores en la víspera de Navidad. Este relato de la Encarnación, de Dios convirtiéndose en carne y viviendo entre nosotros, no es la historia de Navidad a la que estás acostumbrado. No hay pastores -los pastores pertenecen a la historia de Lucas. No hay magos -los magos pertenecen a la historia de Mateo. Ni pesebre. Ni censo ni posadas llenas de huéspedes. Aquí no hay ángeles ni huida a Egipto.

En su lugar, nos encontramos con la Palabra cósmica, la Luz, la Sabiduría (Sofía), que entra en el mundo como carne. Nada puede seguir siendo el mismo nunca más. Este anuncio encarnado, en carne y hueso, ahora da vida y luz que nunca pueden ser vencidas. Aquí nadie es excluido. El pasaje está lleno de afirmaciones de amplio alcance: este don de Dios, la Luz que la oscuridad nunca ha vencido, es para “todo el pueblo” (versículo 4), de modo que “todxs los que reciben” a Cristo reciben también la potestad (versículo 12) de convertirse en hijos de Dios. De la “plenitud” de Dios hemos recibido “todxs”(v. 16)! Así, el anuncio de Navidad de este año, del evangelio de Juan, va de un-sitio-para-todxs, en lugar de sin sitio en la posada. La vida y la luz,  el acceso a la divinidad y la carne llena de gracia pertenecen a todos.

¿A qué clase de celebración de Navidad nos invita el pasaje de Juan de “un-sitio-para-todxs”? ¿De qué manera las personas LGBT podrían ser más plenamente incluidas en tu liturgia y proclamación? Como persona LGBT, ¿dónde te ves dentro de este nuevo tipo de Navidad?

Oración inclusiva
Dios magnífico, cósmico,
a ti que has venido a nosotros en carne y hueso,
gracias por el don de Cristo,
que todo lo llena y que nos abarca a todos.
Gracias por la Palabra que nos asegura que
la Luz nunca será vencida por la oscuridad.
Amén.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Ética,Espiritualidad y Vih/Sida. Más allá del Terrorismo Sexual.






En el Marco del 1º de Diciembre día Mundial de la Lucha contra el Sida, se me Convocó a un Simposio sobre Vih y Sida. Las personas que viven con Vih no conviven en una asepsia socio histórica, hay una serie de factores que entran en juego en toda esta realidad, que le da matices muy específicos a cada vida, y es desde allí que necesitamos construir una ética que libere y dignifique. Admitir nuestra vulnerabilidad ante la realidad del Vih y nuestras limitaciones al interpretar la voluntad de Dios, es primordial para transformar los acercamientos legalistas y opresores que se imponen no solo desde la religión, sino desde otros sectores, en relación al Vih y el Sida. No necesitamos ser religiosos para asumir posturas fundamentalistas. El terrorismo ético no es exclusivo de algunos sectores cristianos, pero quienes militamos desde una práctica de fe particular, tenemos más facilidad de inclinarnos a posturas en extremo conservadoras. Cada vez que pretendemos imponer construcciones éticas, desde nuestras propias comunidades morales,subordinando la praxis eclesial a la adhesión de las personas a nuestra cosmovisión, estamos adoptando una forma de fundamentalismo ético, que no libera, sino que oprime no estamos actuando entonces dentro del espíritu del Evangelio de Jesucristo que profesamos. En las acciones de prevención es necesario ir más allá del plano individual para denunciar los sistemas sociales, políticos o religiosos que hacen que muchas personas sean vulnerables al Vih, no por opciones personales, sino porque han sido empujados a situaciones vaciadas de dignidad y futuro. No puede haber educación, ni prevención si antes no construímos condiciones mínimas de libertad y autonomía tanto de grupos como de personas.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

LLEGAR A CERO INFECCIONES SIN VOLUNTAD POLÍTICA???



La pandemia del Vih y el Sida nos convoca a todos, todas y todes, tanto individualmente como colectivamente en especial a nuestras comunidades de fe, a iniciar un peregrinaje hacia objetivos visibles e invisibles. Nos convoca a romper el silencio, despojarnos de temores, abandonar complicidades y prejuicios que producen estigma y marginación para avanzar por los caminos de solidaridad y la justicia y hacer la misión de hacer visible el amor incondicional de Dios madre-padre.

Como Comunidad Religiosa y personas con compromisos de fe, tenemos conciencia de la influencia de nuestra voz, testimonios y ejemplos sobre la población en general. 

Queremos que este liderazgo se transforme en una herramienta que permita superar los obstáculos que dificultan alcanzar los objetivos que esta crisis mundial ha puesto como meta final nuestras palabras y acciones. Para alcanzar estos objetivos sabemos que necesitamos la colaboración de todxs.

Este compromiso nos lleva a evitar toda acción que pretenda ser meramente oportunista, circunstancial y sin planificación. Estamos convecidxs de la necesidad de tener una clara voluntad de involucrarnos en todos los aspectos que esta pandemia ha puesto de manifiesto. Este mensaje, compromiso y demanda expresa nuestra voluntad de romper silencios y curar los estigmas que nuestra ignorancia y prejuicio han producido y renovar nuestra hermenéutica teológica y confesional para transformar nuestra acción educativa, de prevención, de promociones de derechos y de acompañamiento y cuidado en la crisis de la pandemia del Vih. Esta voluntad renovada de solidaridad y comunión nos llama a ser responsables en el cumplimiento de nuestras promesas y cooperar en el logro de los compromisos que nuestro gobierno y nuestra sociedad han asumido en años anteriores en el marco de las Naciones Unidas. Una crisis mundial que exige una respuesta mundial. 

Sabemos que solxs no podremos alcanzar esas metas y por ello nuestro liderazgo debe integrarse en la respuesta global a la pandemia. Es importante asumir en conciencia que queremos ser parte constante, integral, democrática de las acciones propuestas.

Tenemos clara conciencia que nuestras voces, juntas pueden tener un mayor efecto y una mayor eficacia. Por ello queremos unir nuestras voces a las otras voces que piden que nuestro gobierno, nuestra sociedad y nuestras comunidades de fe cumplan con sus compromisos. La mejor prevención de la epidemia es asegurar que ninguna persona que vive con Vih o el Sida pueda ser excluida por ninguna razón del tratamiento Antirretroviral, acceso a la educación, atención y apoyo relacionado con la epidemia y la dignidad del ser humano.

Es tiempo de asumir un liderazgo visible, activo y sostenido de nuestra comunidad y de nuestros representantes. Es por ello que en nuestra comuniones de fe cuando existe un conflicto de intereses entre los derechos de propiedad intelectual, que pueden limitar el acceso a medicamentos esenciales, y el derecho a la calidad de vida de las personas que viven con Vih o el Sida, nuestra opción está claramente puesta del lado de las personas antes que del lado de la industria farmacéutica.

A medida que la epidemia ha ido evolucionando, las enseñanzas adquiridas a través de ella confirman que la protección de los derechos humanos en el contexto del Vih y el Sida reduce el sufrimiento, salva vidas, protege la salud pública y asegura una repuesta eficaz a la misma.

El Vih sigue propagándose a una velocidad alarmante por todo el mundo. El abuso de los derechos humanos y de las libertades fundamentales de las personas que viven con el Vih se ha generalizado en todo el mundo tras el paso de la epidemia.
La protección de los derechos humanos es imprescindible para salvaguardar la dignidad humana en el contexto del Vih y el Sida.

El Estado Venezolano debe promulgar y fortalecer las leyes existentes que combatan la discriminación con otras leyes que protejan contra la discriminación en los sectores tanto público como privado a las poblaciones claves de mayor riesgo, las personas que viven con el Vih, velar por el respeto de la vida privada, la confidencialidad y la ética en la investigación sobre seres humanos, insistir en la formación y conciliación, y aportar medios administrativos y civiles prontos y eficaces.

El Estado Venezolano debe tomar medidas necesarias para asegurar a todas las personas, sobre una base sostenida e igualitaria, el suministro de y la accesibilidad a bienes de calidad, servicios e información para la prevención, tratamiento, atención y apoyo del Vih y el Sida, incluidos la terapia antirretroviral y otros medicamentos, pruebas diagnósticas y tecnologías relacionadas seguras y eficaces para la atención preventiva, curativa y paliativa del Vih, de las infecciones oportunistas y de enfermedades conexas.

El Estado Venezolano debe fomentar la difusión amplia y constante de programas creativos de educación, capacitación y comunicación diseñados explícitamente para convertir las actitudes de discriminación y estigmatización contra el Vih y el Sida en actitudes de comprensión y aceptación.

El Estado Venezolano debe velar por que el sector público y privado generen códigos de conducta sobre las cuestiones relacionadas con el Vih y el Sida que transformen los principios de derechos humanos en códigos de deontología profesional, dotados de procedimientos para aplicar y hacer cumplir estos códigos.

El Estado Venezolano debe crear instituciones de vigilancia y aplicación que garanticen la protección de los derechos humanos en lo que respecta al Vih, en particular los de las personas que viven con el Vih y el Sida, sus familias y sus comunidades.

El Estado Venezolano debe aprobar leyes de protección contra la discriminación para reducir las violaciones de los derechos humanos de la mujer en el contexto del Vih y el Sida, con miras a disminuir su vulnerabilidad a la infección por el Vih y a los efectos del Vih. También deben promulgarse leyes que garanticen los derechos sexuales y reproductivos y sexuales de la mujer, como el derecho al acceso independiente a la información y a los servicios de salud reproductiva y de ITS, así como a los métodos anticonceptivos, incluso el aborto legal y seguro y la libertad de elegir entre esos medios, el derecho a decidir el número de hijxs y el espaciamiento de los nacimientos, el derecho a exigir prácticas sexuales seguras y el derecho a la protección jurídica contra la violencia sexual, tanto dentro como fuera del matrimonio, incluidas las disposiciones jurídicas sobre la violación marital.

El estado serológico con respecto al Vih de un progenitor o de un niñx no debería recibir un tratamiento diferente al de cualquier otro estado clínico análogo en las decisiones sobre custodia, acogida o adopción.

Deben promulgarse leyes de protección contra la discriminación para reducir el número de violaciones a los derechos humanos de los varones que tienen relaciones sexuales con varones, especialmente en el contexto del Vih, a fin de disminuir, entre otras, su vulnerabilidad a la infección por el Vih y a los efectos del Vih y el Sida. Esas medidas deberían prever sanciones en caso de afrentar a las personas que mantengan relaciones con otras del mismo sexo, dar reconocimiento jurídico al matrimonio igualitario o las relaciones entre personas del mismo sexo y elaborar una ordenación sistemática del régimen de bienes, divorcio y derechos sucesorios de esas relaciones. La edad para el consentimiento sexual y el matrimonio debería ser la misma para las mujeres heterosexuales y homosexuales.

Deben revisarse las prácticas jurídicas y policiales con respecto a las agresiones a los varones que tienen relaciones sexuales con varones, para dotarlos, en tales situaciones, de la protección jurídica adecuada.

En la legislación sanitaria, penal y antidiscriminatoria del país debería prohibirse la obligatoriedad de la prueba del Vih para determinados grupos, incluidos los vulnerados, además de las poblaciones claves de mayor riesgo.

Denunciamos que no hay voluntad política por prevenir, educar, asistir y cuidar en el contexto de la pandemia del Vih y el Sida no se están logrando sus objetivos, esta realidad como Comunidad de Fe no nos debe paralizar sino que tiene que ser un incentivo para fortalecer nuestro liderazgo y responsabilidad y en unir nuestras acciones e incrementar nuestros esfuerzos.

- Asumimos nuestro liderazgo.
Porque mientras trabajamos sin subsidio gubernamental asumimos nuestra responsabilidad con hidalguía y compromiso.

- Asumimos el liderazgo de llegar a Cero Discriminación.
Con campañas de concientización efectivas, reales y contundentes.

- Cero muertes relacionadas con el Sida. 
Donde no continúe el desabastecimiento de medicamentos Antirretrovirales y para enfermedades oportunistas.

- Cero nuevas infecciones por el Vih.
Asumiendo las normas Internacionales de derechos humanos en actuaciones prácticas frente al Vih.

- Queremos cumplir nuestras promesas. 
Reafirmando que pueden y deben diseñarse repuestas diversas dentro de la normas internacionales de derechos humanos universalmente reconocidas.

- Queremos que nuestro gobierno cumpla con sus promesas y que haya voluntad política. 

Ya que nuestro Estado tiene la obligación inmediata de tomar medidas y avanzar lo más rápida y eficazmente posible para hacer efectivo el acceso de Todxs a la prevención, tratamiento, atención y apoyo en relación con el Vih y el Sida.

En Caracas, 01 de Diciembre de 2012.
COMUNIDAD METROPOLITANA ASOCIACIÓN CIVIL.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

¿Hasta dónde llega la homofobia de la Iglesia Católica?



La Iglesia Católica ha convertido a la comunidad LGBT en uno de los chivos a satanizar. Algo similar a lo que hizo con los judíos durante la edad media y hasta la década de los 60 del siglo XX.
Para refrescar la memoria la siguiente revisión dará respuesta hasta donde llega la homofobia de la ICAR.

¡Matrimonio jamás!

Como hemos comentado en muchas entradas anteriores la ICAR no está de acuerdo, ni lo ha estado, en los nueve países (a junio de 2010) en donde la institución del matrimonio está abierta a hetero y homosexuales.

Si bien es cierto que la familia es el núcleo de nuestra sociedad, el matrimonio es un contrato social en el que hay derechos y deberes. El matrimonio dejó de ser el "derecho que obtiene una mujer para poder ser madre en la legalidad", que es lo que significa etimológicamente la palabra "matrimonium", para pasar a ser el reconocimiento legal a una pareja que se ama, que desea vivir junta y contraer responsabilidades como pareja, así como beneficios patrimoniales y de seguridad social bajo el amparo de la ley.

Tras décadas de estudios sabemos ahora que la orientación sexual homosexual, como la heterosexual, no se elige y responde a unos factores psíquicos y biológicos (quizás genéticos) difíciles de descifrar. Sabemos también que la homosexualidad se da y se ha dado en todas las culturas y en todos los tiempos, y más importante aún, que no es una perversión ni un trastorno psicológico, o una enfermedad mental. Todo esto debe, como humanistas, motivarnos a estar del lado de una minoría que por siglos ha sido discriminada y humillada.

No obstante la ICAR asume que la institución del matrimonio les pertenece, como si fuera una misa. No importa que los matrimonios que se plantean en los congresos de naciones supuestamente laicas, sea de naturaleza civil. No. La Iglesia muestra sus dientes y garras.

De forma clara el Cardenal Bergoglio refiriéndose al debate sobre matrimonios civiles puntualizó:
"No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es sólo el instrumento) sino de una movida del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios", afirmó el cardenal en la misiva. El ensotanado atribuyó el proyecto a "la envidia del Demonio, por la que entró el pecado en el mundo, que arteramente pretende destruir la imagen de Dios: hombre y mujer que reciben el mandato de crecer, multiplicarse y dominar la tierra".

Afirmaba recientemente el Obispo de San Luís Argentina, Monseñor Jorge Luis Lona, que "Si fuera aprobado este proyecto de ley, el prestigio del matrimonio como institución caería aún más. Si todo es matrimonio, nada es matrimonio. Se iría perdiendo cada vez más, el ‘capital social’ que es la familia matrimonial, reserva fundamental de nuestra sociedad" 

Aunque el Congreso argentino, al que se refiere Lona, no dirá que cualquier cosa en un matrimonio, pero para el prelado las razones de amor de pareja, respeto por la diferencia e igualdad de oportunidades, no caben en su cabeza.

Queda claro que a los matrimonios se opone la Iglesia. ¿Pero, permitiría una "unión civil", un tipo de figura legal que no involucre el sustantivo "matrimonio"?

Uniones civiles, tampoco

La respuesta nos viene también de la actitud de la ICAR en Irlanda, en este año (2010) en el que se aprobó la unión civil entre personas del mismo sexo.

Allí Sean Brady, Arzobispo de Armagh y Primado de Irlanda, pidió a sus feligreses oponerse a esta ley porque " la Ley natural no puede ser violentada por normas legislativas"

Puesto que miles de parejas de gays y lesbianas viven en desventaja por no poder afiliar a sus conyugues al sistema de salud o de pensión, o que estas pudieran heredar los bienes adquiridos por la pareja, se podría pensar que al menos la Iglesia Católica permitiría una ley de derechos patrimoniales ¿lo permite?

Derechos patrimoniales: No!

En este caso un monseñor colombiano mostró en 2006 que la Iglesia tampoco tienen consideración por la salud o el bienestar de estos ciudadanos.

El arzobispo de Tunja, Monseñor Luis Augusto Castro, dijo tajantemente en esa ocasión que "No estamos de acuerdo con este proyecto, porque no es otra cosa que un matrimonio camuflado. Es un golpe tremendo para la familia"

En debate ante el Congreso de la República afirmó:

(…) La Iglesia tampoco acepta el reconocimiento jurídico de las parejas homosexuales, pues no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia, célula primaria de la sociedad y agrupación humana pues da origen a otros seres humanos.

(…) A las parejas matrimoniales, el derecho civil les confiere un reconocimiento institucional porque cumplen el papel de garantizar el orden de la procreación y son, por tanto, de eminente interés público. Las uniones homosexuales, por el contrario, no exigen una específica atención por parte del ordenamiento jurídico, porque no cumplen dicho papel para el bien común. (…)

¿Si la Iglesia no aprueba una protección legal a las parejas homosexuales, los respeta y no discrimina?

Respeto y no discriminación... de dientes para afuera si, en la práctica no.

Aunque los obispos hablan de amor al prójimo y que no hay que discriminar a los homosexuales realmente discriminan y fomentan el odio.

En España, el gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero, creó y reglamentó una asignatura llamada "Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos". En dicha materia se busca que los estudiantes respeten a todos los ciudadanos. Esto especialmente se ve en un bloque denominado "Aproximación respetuosa a la Diversidad", lo que inevitablemente lleva a que se hable del respeto a las personas homosexuales.

La reacción de la Iglesia a esta asignatura fue virulenta. El Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, llegó a decir que esta asignatura “invade totalmente” el principio de libertad religiosa y el derecho de los padres a "determinar"la educación moral de sus hijos, ya que según él es "responsabilidad y competencia" de la Iglesia Católica "los temas que tienen que ver con la fe, la moral y la ética derivada de la fe".

Es claro que la Iglesia Católica (al igual que muchas de sus hijas protestantes) no desean que las nuevas generaciones respeten a las personas homosexuales.

La homofobia de la ICAR es tal que la Congregación para la Doctrina de la Fe, heredera de la Inquisición, pidió el 23 de julio de 1992 que los homosexuales no podían ejercer cargos como docentes o entrenadores deportivos.

Dice la declaración de la Inquisición, liderada entonces por el actual Papa:

"Existen áreas en las que no es una discriminación injusta tener en cuenta la inclinación sexual, por ejemplo la adopción o el cuidado de niños, en empleos como maestros o entrenadores de deportes y en el reclutamiento militar… La "orientación sexual" no constituye una cualidad comparable a la raza o al grupo étnico, etc., con respecto a la no discriminación. A diferencia de éstas, la orientación homosexual es un desorden objetivo".

La Iglesia realmente odia al homosexual. En sus actos lo sigue considerando un enfermo mental. Esto quedo claro cuando el 17 de junio el Obispo argentino Jorge Luis Lona despachándose contra el matrimonio homosexual y las uniones civiles afirmo que esta norma "legitimaría socialmente el desorden natural de la homosexualidad". 

¿Permitiría entonces la Iglesia que los homosexuales pudieran vivir libres en la sociedad?

Despenalización tampoco

En la India, país en el que hasta el 2009 era ilegal la homosexualidad, se opusó el cardenal Varkey Vithayathil, presidente de la Conferencia Episcopal India.

El cardenal defiende la discriminación y el mantenimiento de prejuicios contra los homosexuales. “Las leyes penales de un país defienden los mínimos morales de una sociedad. Aunque despenalizar la homosexualidad no la hace moral, la gente sí puede pensar que es moralmente permisible. El Gobierno no debería dar la impresión de que la homosexualidad está permitida”. Afirmó el jerarca católico.

En el 2008 el Vaticano se opuso furibundamente a una propuesta de la ONU para que a nivel internacional se despenalizará la homosexualidad, a pesar que en muchos lugares del mundo, como en Irán, la pena de muerte se dirige contra gays y lesbianas. El sesudo argumento esgrimido en esa época fue que eliminar la penalización de la homosexualidad “crearía nuevas discriminaciones”

¿Pues si no permite matrimonio, uniones civiles, leyes patrimoniales, educación contra la discriminación, que puedan incluso laborar en ciertos ámbitos, o que no sean llevados a la cárcel, qué es lo que desea la Iglesia Católica para los homosexuales?

La respuesta es fácil. La hoguera y los trabajos forzosos. Quizás también muchas de sus monstruosas torturas con las que se deleitó en la Edad Media.

A partir del año 342, poco después de hacerse el cristianismo religión del Imperio Romano (lo que ocurrió en el 313), los actos homosexuales se empezaron a castigar con la pena de muerte. Sin embargo, durante los 800 años siguientes, los actos homosexuales, se consideraron un vicio menor, atribuidos a una lujuria excesiva. No obstante, durante el siglo XIII la homofobia en intensificó, cuando la sodomía era considerada una herejía, y los gobiernos empezaron a aprobar leyes para castigarla severamente. Este fervor homofóbico tuvo su éxtasis desde 1478 hasta 1778 cuando la Inquisición condenó a muerte a los homosexuales en España y sus colonias.

Algunas de sus víctimas fueron Jeronimpo de Bergamo, Alessandra Fiorentina y Madonna Caterina, colgados y quemados por homosexualidad el 22 de diciembre de 1557; Gabriello di Thomaien, quemado vivo por homosexualidad el 8 de febrero de 1559; y 13 herejes más un alemán de Augusta, acusados de homosexualidad, quemados vivos el 17 de febrero de 1559.

Entre 1566 y 1775 en el tribunal de la santa Inquisición en Valencia se procesaron por sodomía 359 personas, de las cuales solo 62 fueron absueltas. Los castigos incluían multas, arrestos, azotes, reclusión, trabajos forzados y la condena a las galeras. Siendo este último el que más frecuentemente se aplicó.

Definitivamente de no haber sido por el contrapeso histórico de la Ilustración, la declaración de los derechos del hombre, el laicismo y el secularismo subsiguiente, la Iglesia Católica aún tendría las fauces y las garras rojas con la sangre de sus contradictores, y seguiría quemando homosexuales, porque ya no hay barcos galeras impulsados por remos.

La construcción de una sociedad respetuosa con todas las minorías lleva ineludiblemente por la construcción de una sociedad laica y democrática. La religión, o mejor, todas las religiones, deben quedar en la esfera personal, sin influencia legislativa, a fin de que la discriminación y la homofobia puedan superarse definitivamente.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Movimiento LGBT, política pública y participación (Resumen).



Movimiento LGBT, política pública  y participación

Los orígenes del movimiento LGBT en Colombia se remontan a finales de la década de  1970 con tímidas incursiones, pero que sentaron las bases para un colectivo mucho más fortalecido como el que actualmente puede observarse en Colombia y específicamente en Bogotá.

El movimiento discurre entre organizaciones no gubernamentales (ONG), sectores de partidos políticos y alianzas interesantes entre varias de las ONG y la academia. La reivindicación de derechos que el Estado, fundamentalmente en Bogotá, viene haciendo hacia este colectivo, suma a los espacios mencionados, escenarios dentro de la administración estatal que completan el conjunto de espacios con los que cuenta el movimiento actualmente.

Esto se entronca con la realidad que ha vivido Colombia a partir de la década de 1980, en la que entran al escenario de la participación todo un grupo de actores sociales “nuevos”, más relacionados con las acciones ciudadanas que con los procesos de participación político partidista tradicionales.

“(…) Lo interesante es que comienza a aparecer en el universo de agentes participativos un conjunto de líderes nuevos (mujeres, algunos jóvenes, minorías étnicas, adultos mayores que nunca se habían proyectado en el escenario público) que pretenden renovar las estructuras tradicionales de liderazgo (…)” (Velázquez y González, 2003:24).

Para poder entender el panorama participativo actual del colectivo LGBT en Bogotá se debe hacer una inevitable referencia a la Política Pública LGBT (PPLGBT). El concepto de “política pública” puede denominarse como polisémico, es decir que posee múltiples significados. Sin embargo acordando con Salazar Vargas (2008:45), se puede entender a las mismas como  “el conjunto de sucesivas respuestas del Estado frente a situaciones consideradas socialmente como problemáticas”. 

En este sentido la ciudad de Bogotá se muestra como pionera a nivel país, a la hora de buscar a través de normas, la equidad de derechos reconociendo a este sector de la población como vulnerable, y por tal, pasible de políticas específicas que garanticen sus derechos.

Puede decirse que el inicio de las acciones que buscan garantizar, proteger y restituir los derechos del sector LGBT en Bogotá, comienzan durante la administración del ex Alcalde Luis Eduardo Garzón (2004-2008), con el objetivo de definir los lineamientos para la Política Pública. Para ello se conformaron distintas instancias como el “Comité Interinstitucional para la Construcción de Lineamientos de  Política Pública de Derechos para las Personas LGBT” (Secretaría Distrital de Planeación, Alcaldía Mayor de Bogotá, 2008).

Este proceso culminó con la definición de los lineamientos generales recogidos en el “Decreto 608 de 2007”. El mencionado Decreto crea el “Consejo Consultivo”, de ese modo se territorializa la acción de la organización social; la política pública institucionaliza y fortalece muchos de los espacios espontáneos y referentes LGBT que ya venían trabajando en la ciudad, y crea otros nuevos.

Desde ese tiempo a la actualidad se han desarrollado acciones de importancia que consolidan el inicio de la implementación de la Política Pública bajo la administración del Alcalde Samuel Moreno (2008 a la actualidad). Entre ellas se puede mencionar la inclusión en el “Plan de Desarrollo Bogotá Positiva para Vivir Mejor”. El jueves 12 de marzo de 2009 en sesión plenaria del Consejo de Bogotá, fue aprobado el Acuerdo N° 126 de 2009, ratificado el 1° de abril  por el Acuerdo 371 de 2009,  "por medio del cual se establecen lineamientos de política pública para la garantía plena de los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros   - LGBT  - y sobre identidades de género y orientaciones sexuales en el Distrito Capital";  elevando así el estatus del Decreto 608 de 2007 que aún no había tenido aplicación en la ciudad (Secretaría Distrital de Planeación, Alcaldía Mayor de Bogotá, 2008).

El logro de la PPLGBT estuvo mediado por el trabajo conjunto de las organizaciones LGBT que encontraron un espacio de concertación a partir del año 2003, evidenciando esta interacción la pluralidad de visiones y en definitiva la constitución de una construcción social, en tanto surge de la sociedad civil (representado por los grupos LGBT) y el Estado.

Así, la PPLGBT es un interesante ejemplo de convergencia de las dos vertientes en las que se ha desarrollado la democracia participativa en Bogotá en la última década; y a la vez cómo esta se ha tenido que vincular con la democracia representativa para alcanzar políticas que tengan sustento legal.
Visiones de los actores locales de la participación LGBT en Bogotá Las Influencias y las motivaciones.
Visiones de los actores locales de la participación LGBT en Bogotá.

Las Influencias y las motivaciones.

En general las personas consultadas para esta investigación entienden al acto de participar desde una “participación acción” en el sentido que le dan Velázquez y González (2003), donde el hecho de participar signifique definir rumbos en la interacción con los demás. En definitiva se trata de no acudir a los distintos espacios  pasivamente, sino a tomar parte de las decisiones.

A la hora de trabajar sobre las influencias que los actores consultados han tenido respecto de la participación, se pueden resaltar dos fundamentales relacionadas con el ámbito educativo y el religioso.

Así, la mayoría de los actores consultados mencionan como muy importante las influencias obtenidas en su educación para iniciar un camino de participación, a través de la realización de actividades como representantes estudiantiles, consejeros y otras.

Sin embargo, ninguno de ellos comienza una tarea participativa en el ámbito escolar respecto de los derechos LGBT. Esto puede interpretarse porque muchos jóvenes a edades tempranas no tienen aún definida su orientación sexual claramente. A pesar de ello, y lamentablemente, según estudios realizados en Bogotá, el ámbito escolar aún no proporciona garantías en este sentido, lo que puede llevar a explicar también esta situación.

“(…) En el ámbito escolar se reproducen estereotipos negativos contra estudiantes afeminados o mujeres masculinizadas, es decir, contra los y las jóvenes que transgreden el papel masculino o femenino, considerado normal por la sociedad.

Esta situación es inquietante porque la transgresión de género es un  hecho que motiva la violencia contra este tipo de personas (…)” (Cantor, 2007: 56; 57) Rosa Inés Gómez Loaiza (2008) menciona que:

“(…) La participación estudiantil es el espacio privilegiado para consolidar y fortalecer escenarios de construcción conjunta, generar acciones sustentables, crear consensos para actuar, incluir, reconocer al otro, definir problemas comunes, potencializar  el liderazgo, fortalecer la capacidad de escucha, análisis crítico, empoderamiento, desarrollo de habilidades sociales (P:4)(…)”.

Es muy importante entonces reivindicar la importancia de este tipo de acciones mencionadas por los actores, ya que la participación en espacios como estos, incluso desde temprana edad, permite a las personas formarse desde un lugar crítico donde no sólo tenga lugar la reproducción del conocimiento, sino la formación para obtener posturas propias, que permitan forjar una personalidad comprometida con el contexto y visualizar la posibilidad de convertirse en actores de cambios y no meros reproductores o espectadores pasivos de la realidad.

Por lo tanto se hace un llamado de atención para que estos espacios de formación trabajen en estrategias de apertura e inclusión ya que por su importancia es vital que desde allí la diversidad comience a ser entendida como un componente necesario y positivo en la construcción de una ciudadanía plena.

Las competencias y los aprendizajes.

Entre las competencias más importantes, se pueden mencionar dos grandes grupos, las relacionadas con la gestión y las comunicativas.
En el primer grupo se destacan las asociadas a la generación de proyectos e ideas, así como las que se entroncan con las habilidades de negociación. La necesidad de crear nuevas ideas, proyectos de trabajo e innovaciones que empoderen al sector es fundamental, porque permite una renovación constante del movimiento y pone en el tapete no solo el planteamiento del problema, sino alternativas de solución en temas tan importantes como la reivindicación de derechos y la visibilización.

Las capacidades para poder negociar permiten que las ideas nuevas puedan ser expuestas de manera adecuada en distintos ámbitos.   En lo que refiere a las competencias de comunicación, se destacan las de la buena oratoria y también la facilidad para lograr la interacción con y entre las personas.

En relación a los aprendizajes, se destacan los que tienen que ver con la interacción o formación de redes, los que implican la necesidad de renovación, es decir un recambio constante que ayude a la permanencia del movimiento y al refrescamiento de las  ideas, y aquellos relacionados con la formación.

En el primer caso se hace hincapié en la necesidad de entender que el movimiento por sí solo no puede funcionar, al menos eficientemente, sino produce interacciones con otros sectores de la sociedad. El trabajo en red con la academia, el Estado y las distintas organizaciones del movimiento, garantizará no solo la pervivencia de este, sino la posibilidad de una incidencia mayor y valedera para alcanzar los objetivos.

En cuanto a la renovación, se menciona como importante tenerla en cuenta respecto a los discursos, las prácticas activistas y las necesidades del colectivo. Contar con información abundante y lo suficientemente clara y valedera, llevará a que estos actores sociales puedan cumplir sus objetivos pero avanzar también, a través de una interpretación de la misma, a esta renovación mencionada.

Direccionar el discurso, y las prácticas, hacia realidades más palpables por los actores que conforman el colectivo, se vuelven un desafío fundamental para que la participación funcione como un flujo circular donde cada vez más personas quieran hacerlo, aportando nuevas ideas, refrescando el movimiento, las prácticas y el sentido de participar.

“(…) somos muy poquitos para tantos espacios de participación, creo que hay que mover a otra gente,  motivar y creo que ya uno con este discurso tan acartonado, tan que no le llega al corazón de todo el mundo no lo logra…Por eso terminamos los mismos siempre con los mismos (…)” (Directora de ONG LGBTI, entrevistada en 2009).

En lo que refiere a la formación se acuerda con que la misma debe ser constante. Es necesario  estar informado correctamente para poder participar, conocer las problemáticas concretas y las aproximaciones teóricas que a través de estudios se hayan realizado, tener cercanía con las bases para conocer la realidad cotidiana y, de este modo, incorporarla al discurso y las acciones, lo que llevará a que el mismo no sea tan agobiante, o dirigido solo a activistas.

“(…) Falta vincular incluso temas de interés para la población (…) hay que enriquecer la agenda (…)”  (Funcionario público asistente al Grupo  de discusión LGBT, marzo 2010).

“(…) Hay gente que no quiere asumirse en la plaza pública. Les ofrecemos espacios muy viejos para una forma de participación muy nueva. Hay que respetar las dinámicas. La gente va a la rumba no a la asamblea (…)” (Funcionario público asistente al Grupo  de discusión LGBT, marzo 2010).

Si bien la mayoría de los actores sociales consultados pertenecen a distintos ámbitos del conocimiento y son profesionales (sobre todo de las Ciencias Sociales), la formación en lo que respecta a la participación ha sido informal y, podría decirse, “sobre la marcha”.

Las prácticas y los sentidos.

Respecto de las prácticas que realizan los actores sociales LGBT, se pueden dividir a las mismas en tres grandes apartados. El de los “usos y relaciones”, el de “la utilización de los espacios de participación en sí” y el de “los espacios o instancias en los cuáles se desarrollan estas prácticas”.

En el caso de los usos y las relaciones, surge como importante la movilización de intereses desde la administración pública. Muchos actores sociales LGBT relacionados con el  activismo, han pasado en el último tiempo a trabajar en el ámbito gubernamental ocupando distintos puestos, como ejecutores y garantes de la PPLGBT (Participación en Políticas Públicas LGBT). Esta situación ha provocado algunas controversias. Sin embargo, muchos de los funcionarios que se encuentran en estos puestos ven a esto como la posibilidad de incidir directamente en la reivindicación de derechos, y de establecer un puente interesante entre la sociedad civil y el Estado, a fin que se cumpla a cabalidad la PPLGBT.

Así mismo, dentro de los usos y relaciones, surge como importante la movilización de agendas y la inclusión de temas en las mismas para que la institucionalidad estatal responda.

Dentro de los usos de los espacios de participación en sí, surgen como importantes la movilización y, dentro de ella, la necesidad de visibilización del movimiento en sí, pero también de sus necesidades y reclamos; así como nuevamente la gestión ahora  relacionada con proyectos que conlleven a alcanzar algunos de los objetivos de la comunidad, tanto para ser afrontados en conjunto con el Estado, como con otras instancias como la academia.
En cuanto a los sentidos o fines se pueden identificar dos grandes: los políticos y los prácticos.

Dentro del sentido político se pueden observar los que tienen que ver con la “transformación”. Son aquellos relacionados con una mayor apertura social, que a través de la visibilización pueda lograr la total inclusión de los LGBT en la sociedad, con garantía plena de sus derechos.

Así mismo, se ven como fundamentales las transgresiones hacia el Estado por parte del movimiento, es decir que constantemente se estén renovando las demandas y fortaleciendo las reivindicaciones logradas, para alcanzar objetivos.

Dentro del sentido político, también se encuentran acciones de gestión, que son fundamentales para los actores consultados en muchos ámbitos. En este caso, se hace especial hincapié en las tareas de coordinación que tienen que  ver con armonizar los esfuerzos de las distintas organizaciones LGBT y las del Estado. Por otro lado, la sostenibilidad de los procesos es fundamental ya que esto da garantía a que el movimiento persista y que se obtengan frutos, en el futuro.

Por último, y relacionado con los procesos de transformación, se considera crucial separar las agendas del movimiento de las del Estado. Esto no quiere decir que no estén coordinadas sino que para poder llevar demandas al Estado, y de este modo hacer las transgresiones antedichas,  es necesario que las agendas estén separadas aunque con temas en común. De este modo se evitará una cooptación por parte del Estado hacia el movimiento,  fortaleciéndose ambos.
En lo que refiere al sentido “práctico”, se habla nuevamente de la gestión, esta vez direccionada a los procesos de divulgación, triangulación de la información, motivación y posicionamiento del movimiento y a temas específicos valiosos para él, así como el conocimiento profundo de las dinámicas y problemáticas del colectivo. Esto denota una gran preocupación por conocer la realidad de los LGBT, entendiendo que esta es la única manera de arribar a acciones y reivindicaciones valiosas para todo este recorte poblacional.

Dentro del sentido práctico también hallamos al liderazgo de quienes participan, los actores sociales mencionan que en este sentido es muy importante escuchar, aprender y, otra vez, tener buena información. Estas, más allá de ser consideradas habilidades o competencias para participar, curiosamente son interpretadas por los actores  consultados como sentidos de la misma.

• Los ámbitos educativo y religioso son los que mayores influencias siguen generando en los actores de participación. Es necesario entonces, que estos espacios trabajen en estrategias de apertura e inclusión.

• En relación a los aprendizajes, se señala la necesidad de renovación, es decir un recambio constante que ayude a la permanencia del movimiento y al refrescamiento de las ideas, y aquellos relacionados con la formación.

• El alejamiento de los intereses propios de la comunidad da como resultado que los no activistas se interesen aún menos por participar. Esto sumado a la falta de información, a que muchas personas aún no han “salido del clóset”, y a los impedimentos de horarios y mecanismos de participación tradicional sobre los que discurre la misma en la ciudad,  es lo que genera un círculo vicioso.

• Si bien la mayoría de los actores sociales consultados pertenecen a distintos ámbitos del conocimiento y son profesionales, la formación en lo que respecta a la participación ha sido informal.

• Respecto de las prácticas que realizan los actores sociales LGBT, se pueden dividir a las mismas en tres grandes apartados. El de los “usos y relaciones”, el de “la utilización de los espacios de participación en sí” y el de “los espacios o instancias en los cuáles se desarrollan estas prácticas”.

• Se necesita de una mayor apertura social, que a través de la visibilización pueda lograr la total inclusión de los LGBT en la sociedad, con garantía plena de sus derechos.

• Se considera crucial separar las agendas del movimiento de las del Estado, es necesario que las agendas estén separadas aunque con temas en común.
• Es necesario direccionarse hacia una mayor democratización de la información que lleve a que quienes no son activistas tengan acceso a las actividades, y principales temas, que se están trabajando en el área.

• Se requiere democratizar la información para que a la vez, en una especie de flujo circular, genere retroalimentación y recambios de ideas y personas. Esto conllevará a un fortalecimiento del movimiento.

Resumen sobre documento: “Participación LGBT en Bogotá: desafíos y sentires de sus protagonistas”.
Gastón Saravia*
*Geógrafo. Estudiante de la Maestría en Gestión Urbana, Universidad Piloto de Colombia, Bogotá.  Docente e investigador de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, Trelew, Chubut, Argentina.

Religión, Homosexualidad y Activismo

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