“Ver el mundo en blanco y negro nos aleja de la moderación y de la paz interior porque la vida, por donde se mira, está compuesta de matices.

Querer imponer al universo nuestra primitiva mentalidad binaria no deja de ser un acto de arrogancia y estupidez.”

Walter Riso.

sábado, 19 de noviembre de 2011

De una pedrada asesinaron a transexual en Prado de María.


19-Nov 08:47 am |Sandra Guerrero
Un vecino dijo que nadie prestó auxilio a la víctima, que aún tenía signos vitales en la mañana
 La víctima estaba atada de manos y pies con cinta de embalar | Alex Delgado
El cadáver de un Transexual, no identificado, que fue asesinado al golpearlo con una piedra fue hallado ayer en la mañana frente a la casa número 62-44 de la calle Santa Ana, en Prado de María, frente a la Unidad Educativa Gran Colombia.

La víctima vestía Jean negro y una blusa de mujer, calzaba zapatos deportivos negros, uno de los cuales quedó en el sitio una vez que comisiones de la División contra Homicidios del Cicpc levantaron el cuerpo -que estaba atado de pies y manos con cinta de embalar para llevarlo a la morgue.

El homicidio fue perpetrado el día viernes a las 4:30 am, pero los vecinos manifestaron no haber escuchado nada.

Un habitante dijo que a las 6:20 am abrió la puerta de su residencia y vio a la víctima que aún respiraba, pero nadie le prestó auxilio.

Otra vecina, María Eugenia Rico, que reside en la zona desde hace 30 años, expresó su molestia porque los funcionarios del Cicpc que acudieron al sitio abandonaron en la puerta de su casa la sábana impregnada de sangre con la que cubrieron el cadáver mientras llegaba ese organismo policial.

Luego explicó que a las 5:30 am, acompañada de un amigo, se trasladó a la jefatura civil de la zona para informar lo ocurrido, a fin de que lo notificaran a las autoridades para que recogieran el cuerpo, pero no le prestaron atención. Ella indicó que desconoce si a esa hora la persona aún estaba con vida.

Rico dijo que anteriormente esa zona era tranquila y sana, pero desde hace 4 ó 5 años no se puede salir a ninguna hora: "No hay policías ni guardias nacionales".

Este año han ultimado a cuatro transexuales. A finales de abril asesinaron a dos frente a residencias Pórtico del Este, en la avenida Las Acacias de Sabana Grande. Una de las víctimas era un adolescente.

En esa oportunidad, Yonatan Matheus, director general de Venezuela Diversa A.C., dijo que las víctimas tenían múltiples heridas con cuchillo. Aseguró que nunca habían ocurrido hechos de violencia de ese tipo.

Posteriormente ultimaron a otro Transexual identificado como Luis Alberto Bravo, de 18 años de edad, frente a un hotel en El Rosal.


lunes, 7 de noviembre de 2011

¿Qué impulsa las reacciones agresivas contra los transexuales?


 Esta condición suele incomodar porque desafía las convenciones de género, las creencias religiosas y los roles establecidos.
La historia sobre una niña transgénero y su familia, publicada por CNN tocó un tema sensible y provocó fuertes reacciones entre los lectores.
Niños transgénero, el difícil camino hacia su verdadera identidad, se enfocó en la identidad, género, salud, crianza y desarrollo infantil. No es inusual que una historia popular en CNN.com tenga cientos o miles de respuestas, pero el tono  negativo de los comentarios despertaron la pregunta sobre el origen de esta hostilidad. ¿Qué fue lo que provocó exactamente esas opiniones tan duras?
El malestar hacia las personas transgénero proviene de desafiar lo convencional, dijo un académico que se enfoca en actitudes y comportamientos sociales.
En nuestra cultura el sexo y el género pertenecen a una de dos categorías, dijo Diane Everett, profesora de sociología en la Universidad Stetson en DeLand, Florida. Tan pronto como un ser humano nace, lo primero que la gente pregunta es si el bebé es niño o niña.
“Tendemos, como sociedad, a poner a la gente dentro de cajas”, dijo. “Alguien que es transexual no sólo está cruzando las fronteras del género, sino también desafiándolas. Si la gente no puede referirse a ti como uno u otro (género), tienen dificultades para relacionarse contigo en su nivel de bienestar general”.
También hay personas que por motivos religiosos creen que la transexualidad es fundamentalmente errónea, que “Dios creó al hombre y a la mujer. Automáticamente, el hombre es hombre, la mujer es mujer, y no deben cruzar estas líneas”.
Estos temas por lo general terminan en un debate acerca de qué sanitarios deben usar las personas transgénero, dijo Everett. Esta controversia tiene que ver con el género, la sexualidad y el nivel de comodidad.
El malestar se deriva de la idea de que una persona es hombre o mujer y en casos raros, hermafrodita. Cambiar algo con lo que naciste es “básicamente automutilación”, dijo Regina Griggs, directora ejecutiva de Parents and Friends of Ex-Gays & Gays, un grupo que trabaja con personas que ya no practican un estilo de vida gay, de lesbiana o transgénero. “Estamos hablando acerca de la cirugía para alterar lo que realmente son desde un punto de vista biológico”.
Las personas con trastorno de identidad sexual merecen la ayuda médica y psiquiátrica adecuada, dijo.
Griggs también aseguró que ha escuchado sobre padres cuyos hijos asisten a escuelas con personas transexuales y que “se les está diciendo que es normal, natural y saludable, (que) hay que respetarlos y aprobarlos”.
“¿Por qué contratar a personas que se visten de manera distinta a su género? ¿Por qué se le debe decir a los niños que es un comportamiento aceptable? Ahí es donde se está trazando la línea. Le estamos diciendo a la gente que es natural, que es un comportamiento saludable y normal, y sigue estando clasificado como una enfermedad mental”, según Griggs.
El desorden en la identidad de género se encuentra en el listado del Manual de Diagnóstico y Estadísticas sobre desórdenes mentales. Sin embargo la Asociación Mundial de Profesionales para la Salud Transgénero (WPATH, por sus siglas en inglés) informó recientemente que las personas que no se ajustan a su género no tienen un trastorno mental.
Las personas transexuales desafían las ideas arraigadas en la sociedad sobre el sexo y el género, dijo Mara Kiesling, directora ejecutiva y fundadora del National Center for Transgender Equality en Estados Unidos. A las personas se les enseña que los niños se quedan como niños, las niñas como niñas y que los niños se casan con las niñas.
“Todas esas cosas son verdad para la mayoría de la gente”, dijo. “Es cierto que la mayoría se define como hombre o mujer, y eso es inmutable para la mayoría de ellos. La mayoría de los niños actúan como niños estereotipados, y las chicas actúan como niñas. Lo que estamos aprendiendo ahora es que ninguna de esas cosas son inmutables como nos enseñaron. Es sorprendente, en alguna ingenua ortodoxia, que las personas haya sido definidas por la sociedad desde nuestra niñez”.
Las personas transexuales se enfrentan al estrés que sufren las minorías, lo que significa que están hechas para sentirse poco bienvenidas o como una minoría extraña, dijo Kiesling. También se enfrentan al estigma, a veces en su propia familia, a la discriminación laboral, y a la intimidación.
“¿Por qué alguien sería tan hostil con padres que realmente están tratando de entender algo acerca de sus hijos que no estaba en el instructivo original para padres?” dijo. “Están haciendo lo mejor que pueden, al tratar de hacer lo correcto por sus hijos”.
La hostilidad puede llegar en momentos sorprendentes.
Una mujer transgénero, Amber Yust, quien solía llamarse David, fue a su oficina en el Departamento de Vehículos de Motor en San Francisco para actualizar su licencia el año pasado. Recibió una carta de parte de uno de sus empleados acusando a Yust de actuar en forma de “una abominación que conduce al infierno”. El empleado fue identificado y posteriormente renunció.
Chaz Bono, fue una niña nacida de los artistas Sonny y Cher, y que públicamente hizo la transición para vivir como un hombre, ha sido la persona transexual más reciente en ser el foco de las noticias. Cuando se anunció que Bono podría competir en Dancing with the Stars, grupos familiares conservadores protestaron y comenzaron una campaña en línea contra el popular reality show.
Un colaborador de Foxnews.com intervino para sugerir a los padres no permitir que sus hijos vieran a Bono en la televisión, ya que podría influir indebidamente sobre los niños.
“La última cosa que los niños y adolescentes vulnerables necesitan, mientras luchan con el proceso normal de establecer su identidad, es ver a una audiencia cautiva en un estudio aplaudiendo a alguien cuya búsqueda de identidad culminó con el retiro de sus pechos, inyección de esteroides...”, escribió el doctor Keith Ablow, psiquiatra y miembro del equipo médico estelar de Fox News.
Su mensaje recibió 33,000 recomendaciones en Facebook y más de 2,000 tuits.
Pero no todos en la red están de acuerdo. Sus opiniones fueron impugnadas por la presentadora de Fox, Megyn Kelly, quien cuestionó su evidencia.

domingo, 30 de octubre de 2011

Derechos en el clóset. Reportaje en Diario en Venezuela

30-Oct 02:41 pm|Mireya Tabuas
Gays, lesbianas, bisexuales, trans e intersexuales no tienen en el país derechos que ya se han alcanzado en gran parte de América Latina, como cambio de nombre y sexo, matrimonio homosexual y copaternidad. El Estado venezolano reconoció sus fallas en el informe que presentó en el EPU de la ONU. Mientras, en la AN duerme una legislación sobre la materia
Los derechos de gays, lesbianas, transexuales, transgénero, bisexuales e intersexuales tienen en el país pocas garantías | El Nacional
Aunque tiene los cachetes redondos y los ojos achinados igualitos a los de ella, no existe ningún registro legal que demuestre que G., de siete meses de edad, es hijo de E.

El óvulo de E. fue fecundado in vitro por un espermatozoide e implantado en el útero de A., su pareja desde hace cinco años. Biológicamente G. tiene dos mamás, sin embargo, sólo posee los apellidos de quien lo llevó en el vientre.

Gabriel Jiménez dice que no existe: no tiene pasaporte, ni cuenta bancaria ni licencia de conducir. Es un hombre de barba y voz gruesa que pasaría inadvertido si no fuera porque en su cédula aparece como Gabriela Josefina Jiménez.

Jesús Ravelo se casó hace cuatro años en Holanda y aunque las leyes venezolanas obligan a registrar los matrimonios efectuados en el extranjero, las autoridades se han negado a asentar el suyo en los libros porque él está casado con Oliver Schneider, de su mismo sexo.

Desde hace una década, César Sequera lidera la Iglesia de la Comunidad Metropolitana, pero no ha podido legalizarla ante la Dirección de Cultos. Lo ha intentado pero la respuesta ha sido negativa por tratarse de la única que acepta a la comunidad sexodiversa.

Y aunque Estrella Cerezo es enfermera, por años no pudo ejercer su profesión. Se le exigió que arrojara al cesto maquillaje, vestuario y ademanes femeninos, que dejara de ser ella y se camuflara como varón para justificar el nombre que está en su partida de nacimiento.

Todos estos son ejemplos de una realidad: la deuda que tiene el Estado venezolano con la comunidad sexodiversa. Los derechos de gays, lesbianas, transexuales, transgénero, bisexuales e intersexuales tienen en el país pocas garantías. En el informe que el propio Estado presentó este mes ante el Examen Periódico Universal del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, reconoce que en Venezuela la "promoción, defensa y vigilancia de los derechos humanos, con un énfasis determinado en la observancia del cumplimiento de los derechos en la población sexo-género-diversa venezolana, es todavía un reto". Pero la palabra "reto" suena a eufemismo desde la perspectiva de los luchadores de derechos, pues es un reto que tiene 12 años de atraso.

En su propuesta para el proceso constituyente de 1999, el presidente Hugo Chávez Frías garantizó que "se incluirían leyes a la Constitución que protegerían a la comunidad LGBTI" (siglas de lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales), recuerda el Bloque Socialista Unido de Liberación Homosexual que agrupa a personas sexodiversas que apoyan la revolución bolivariana y que mantienen su blog. Pero su posición ha sido contradictoria. Según datos del Movimiento Gay Revolucionario de Venezuela, el mandatario nacional ha nombrado en sus discursos dos veces a la comunidad sexodiversa: la primera fue en el Aló, Presidente 131 (2002) cuando, al hablar del proceso constituyente, dijo que "hasta un grupo de homosexuales salió a hacer una marcha". La segunda fue en el Aló, Presidente 200 (2004), cuando invitó a los homosexuales a formar parte de la revolución. Eso se contradice con su postura años después, en noviembre de 2009, cuando en declaraciones a un periodista italiano (disponibles en un video de Youtube) manifestó que no apoyaba el matrimonio gay: "Yo pienso como la mayoría de los venezolanos que no se ve bien, eso no significa que esté en contra de lo que piensan ustedes". Sin embargo, en julio de 2011, en un programa de VTV, añadió como parte de una lista variopinta de integrantes de la "nueva hegemonía orgánica" y el "gran polo patriótico" a los grupos cristianos, los negros, los indígenas, los deportistas y los homosexuales.

En 1999, durante la discusión de la Asamblea Constituyente, las voces de la comunidad sexodiversa se unieron en una figura: la de Oswaldo Reyes del Movimiento Ambiente de Venezuela, que propuso que se incluyera en un artículo que la orientación sexual no podía ser causa de discriminación de ningún tipo. Aunque algunos asambleístas del oficialismo apoyaron la idea, hubo algunas voces de la Iglesia Católica que se manifestaron en contra, y finalmente la gran mayoría del Parlamento no lo aprobó.

Por ello, en la Constitución no aparece el término orientación sexual y, además, se puntualiza que en Venezuela se protege el matrimonio "entre un hombre y una mujer", especificación que no incluía la carta magna de 1961.

Esta es una de las razones que llevan a la abogada y activista de derechos de la comunidad sexodiversa Tamara Adrián a declarar que, durante el gobierno de Chávez, Venezuela tuvo un retraso en la garantía de gays, lesbianas, trans, bisexuales e intersexuales. Como ejemplo, cita una investigación de la profesora María Calendaria Domínguez, de la Universidad Central de Venezuela, según la cual hasta 1998 se registró en Venezuela un total de 150 sentencias de cambio de sexo por vía de rectificación de la partida de nacimiento. "Éramos el país más avanzado sobre el tema, junto con Colombia", asegura, pues estos cambios no se realizaban en ninguna parte del continente. Precisa Adrian que durante este gobierno apenas se ha logrado el cambio de nombre de dos personas, ambas intersexuales (que poseen los dos sexos).

Adrian no está de acuerdo con una vía como la rectificación de la partida de nacimiento (porque sólo incluye cambio de nombre y no de sexo), pero dice que al menos ello le garantizaba a las personas trans tener una identidad. Asimismo, la falta de políticas públicas ha llevado a que derechos como salud, educación, trabajo, se vean vulnerados. Incluso el derecho a la vida. 50% de la población LGBTI ha recibido trato discriminatorio por parte de los cuerpos policiales del país, según un estudio del Programa Conjunto de Naciones Unidas para el Sida del año 2008. Indica Adrian que, durante 2011, 20 personas transexuales o travestis fueron asesinadas en Venezuela ­la última fue la semana pasada en Táchira­. Es el número más alto de crímenes contra personas trans per cápita de América Latina. Este es el grupo más afectado por la falta de legislación. Estrella Cerezo, de la organización Transvenus, lo ratifica: "En Venezuela, a la población trans sólo le quedan dos caminos: ejercer la peluquería ­en el mejor de los casos o la prostitución, lo que lleva a muchas transexuales a terminar en situación de calle".

Asamblea indiferente. Marchas, comunicados, cartas, protestas. Los colectivos que agrupan a la comunidad sexodiversa no se han quedado quietos en la última década para lograr que se le garanticen sus derechos. El principal triunfo lo obtuvieron el 28 de febrero de 2008. Ese día, ante una petición de Unión Afirmativa de Venezuela, el Tribunal Supremo de Justicia reconoció que el artículo 21 de la Constitución amparaba el principio de la no discriminación por razones de orientación sexual a pesar de que ésta no sea mencionada explícitamente en la carta magna. En el dictamen se señaló también que la Asamblea Nacional podría legislar sobre los derechos de parejas del mismo sexo, pues si bien el artículo 77 de la Constitución protege a las parejas heterosexuales, no establece una prohibición explícita sobre las homosexuales.

Aunque esa sentencia fue considerada alentadora, nada se concretó. Tampoco ha trascendido en la vida de homosexuales y trans que Venezuela ratificó en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos las declaraciones de Derechos Humanos, Orientación Sexual e Identidad de Género de 2008, 2009 y 2010 que instan a superar la discriminación contra la comunidad LGBTI, ni las dos resoluciones de Naciones Unidas de 2008 y 2010 que protegen los derechos de estas personas.

En la Asamblea Nacional tampoco ha habido avances.

En 2009 se propuso incluir en el proyecto de Ley de Igualdad y Equidad de Género un artículo que amparara las uniones de convivencia para que las parejas del mismo sexo pudieran garantizar un patrimonio en común, pero la propuesta fue rechazada por la entonces presidenta de la Comisión de Familia, Marelys Pérez, y la ley fue engavetada.

La segunda versión de la Ley Orgánica para la Protección del Niño y el Adolescente sólo permite la adopción a una pareja constituida por un hombre y una mujer, lo que impide a los homosexuales adoptar a un niño. Una primera versión de la Ley Orgánica de Registro Civil, que se aprobó en diciembre de 2009, tenía la propuesta de amparar el matrimonio gay y permitir el cambio de nombre y sexo de las personas trans.

Sin embargo, la ley fue aprobada sin esos artículos.

Debido a esta situación, en febrero de 2011, nueve grupos reunidos en la Red LGBTI de Venezuela introdujeron sus peticiones ante la Asamblea.

Específicamente, solicitan la modificación de cuatro artículos de la Ley Orgánica de Registro Civil: el 118, para reconocer la existencia de uniones de hecho entre personas del mismo sexo que permitan asegurar los derechos patrimoniales de estas parejas; el 115 y el 116, para registrar los matrimonios homosexuales realizados en el exterior, y el 146, que permitiría el cambio de nombre propio o de nombre y sexo de las personas transexuales sin necesidad de reasignación genital (operación de cambio de sexo).

Aunque la respuesta de la directiva del Parlamento fue prácticamente nula, la presidenta de la Comisión de Familia, Dinorah Figuera ­miembro del partido Primero Justicia­, atendió hace dos semanas a los voceros de la Red LGBTI y aceptó acompañarlos en su lucha "desde la perspectiva de los derechos humanos". Reconoce la diputada que, aunque existen posiciones contrarias dentro de la misma Asamblea, las personas de la comunidad sexodiversa "tienen derecho a la identidad y a hacer su vida en familia". Advierte, sin embargo, que el Poder Legislativo sólo aprueba lo que la mayoría oficialista quiere.

En el bloque socialista ha existido rechazo a tratar el tema. Durante el proyecto de reforma constitucional de 2007, Cilia Flores se manifestó a favor de incorporar en el artículo 21 de la Constitución la protección contra la discriminación por orientación sexual.

Sin embargo, ahora, como presidenta de la Comisión de Política Interior, la diputada no ha respondido a las muchas solicitudes de reunión que ha hecho la Red LGTBI para pedir su apoyo para la reforma de la Ley Orgánica de Registro Civil.

Mientras los países latinoamericanos aprueban gradualmente leyes que favorecen a la población sexodiversa, Venezuela se queda atrás. Por lo pronto, Gabriel vive sin identidad, Jesús decidió irse del país para hacer nueva vida en Holanda, Estrella esconde una cédula en la que no se reconoce y G. crece sin tener el apellido de quien biológica y emocionalmente es una de sus dos mamás.

sábado, 29 de octubre de 2011

Audiencia en CIDH Sobre Violación de DDHH a población de Diversidad Sexual en las Américas


CIDH manifestó su preocupación por inacción de Estados ante la discriminación, violencia y tortura a lesbianas, gays, trans, bisexuales e intersexuales.
   
  (Lima, 29 oct. 2011).- La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) manifestó ayer su preocupación por la inacción de diversos Estados ante la discriminación, tortura y violencia contra las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI) y la falta de legislación a favor de sus derechos.  
   
“Resulta preocupante la falta de políticas públicas para asegurar el goce efectivo de los derechos de estas poblaciones. Asimismo, la falta de políticas de Estado orientadas a penalizar y combatir los crímenes de odio (en los países de Perú, Venezuela y otros de América del Sur y Centroamérica). Además, resulta preocupante la inacción e impunidad del Estado frente a las violaciones de derechos humanos, por la violencia, maltratos, torturas y tratos crueles a las personas en razón de su orientación sexual e identidad de género”, sostuvo Rodrigo Escobar Gil, segundo vicepresidente de la CIDH, durante la audiencia Situación de los Derechos de las Personas LGBTI en las Américas, realizada ayer viernes 28 de octubre, en Washington D.C.  
   
Escobar Gil indicó, además, que los Estados tienen el deber –en virtud de diversos tratados internacionales– de garantizarles el acceso a la salud, la seguridad social, la vivienda y la educación, en las mismas condiciones en que lo hacen con las parejas de distinto sexo.  
   
Todo ello lo señaló después de escuchar las exposiciones de George Liendo, activista gay representante del Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos PROMSEX y de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales para América Latina y el Caribe (ILGA-LAC); Maribel Reyes, activista lesbiana representante de la Red Peruana de Trans, Lesbianas, Gays y Bisexuales (RED PERUANA TLGB); Víctor Álvarez, abogado representante de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) y de REDRESS Trust; Johanna Ramírez y Marcela Romero, activistas trans de la Red Latinoamericana y del Caribe de Personas Trans (REDLACTRANS); y Rafael Garrido, activista gay de Unión Afirmativa de Venezuela (UNAF).  
  
 Entre los puntos que presentó la delegación peruana estuvo la problemática del acceso a la justicia, que genera impunidad frente a actos graves de discriminación, violencia y tortura.

Contra las terapias de ‘reconversión’
Dinah Shelton, presidenta de la CIDH, manifestó que también eran preocupantes los procedimientos –conocidos como terapias de ‘reconversión– aplicados a niños, adolescentes y jóvenes homosexuales, con el fin de cambiar su orientación sexual.

En respuesta, Liendo afirmó que la campaña Curas que Matan –promovida por el Comité por el Día de Lucha contra la Homofobia y Transfobia (Comité IDAHO)– está realizando incidencia en diversos países con el fin de resolver esta problemática; incidencia que consiste –por ejemplo– en hacer alianzas con federaciones de psicólogos, medios de comunicación masiva y diversas organizaciones de la sociedad civil.

El pedido ante la CIDH
Francisco Quintana, subdirector del Programa para la Región Andina, Norteamérica y el Caribe del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), fue el encargado de exponer el petitorio ante la CIDH, a nombre de las agrupaciones LGBTI que se presentaron en la audiencia.

Entre los diferentes puntos, pidió a la CIDH que solicite a los Estados medidas legislativas y de otra índole para salvaguardar los derechos de estas poblaciones, sobre todo aquellos referidos a la vida y la integridad. 

Para ver el vídeo de la audiencia temática, entrar al siguiente enlace: http://www.oas.org/OASPage/videosasf/2011/10/102811_PV_V3_11am.wmv

Fuente:- Promesex Lima Peru.

sábado, 22 de octubre de 2011

Red Internacional por la Despatologización Trans.




MANIFIESTO

L*s activistas y grupos que firmamos este documento y formamos la Red Internacional por la Despatologización de las Identidades Trans denunciamos públicamente, una vez más, la psiquiatrización de  nuestras identidades y las graves consecuencias del llamado “trastorno de identidad sexual o de género” (TIG). Del mismo modo, queremos hacer visible la violencia que se ejerce sobre las personas intersexuales mediante los procedimientos médicos vigentes.
Con “psiquiatrización” nombramos la práctica de definir y tratar la transexualidad bajo el estatuto de trastorno mental. Nos referimos, también, a la confusión de identidades y cuerpos no normativos (situados fuera del orden cultural dominante) con identidades y cuerpos patológicos. La psiquiatrización relega a las instituciones médico-psiquiátricas el control sobre las identidades de género. La práctica oficial de dichas instituciones, motivada por intereses estatales, religiosos, económicos y políticos, trabaja sobre los cuerpos de las personas amparando y reproduciendo el binomio de hombre y mujer, haciendo pasar esta postura excluyente por una realidad natural y “verdadera”. Dicho binomio, presupone la existencia única de dos cuerpos (hombre o mujer) y asocia un comportamiento específico a cada uno de ellos (masculino o femenino), a la par que tradicionalmente ha considerado la heterosexualidad como la única relación posible entre ellos. Hoy, denunciando este paradigma, que ha utilizado el argumento de la biología y la naturaleza como justificación del orden social vigente, evidenciamos sus efectos sociales para poner fin a sus pretensiones  políticas.
Los cuerpos que no responden anatómicamente a la clasificación médica occidental vigente son catalogados bajo el epígrafe de intersexualidad, condición que, “per se”, es considerada patológica. La clasificación médica, por el contrario, continúa aún hoy en día sin ser interrogada.  La transexualidad también es conceptualizada como una realidad en sí mismo problemática. La ideología de género que actúa la psiquiatría, por el contrario, continúa aún hoy sin ser cuestionada.
Legitimar las normas sociales que constriñen nuestras vivencias y sentires implica invisibilizar y patologizar el resto de opciones existentes, y marcar un único camino que no cuestione el dogma político sobre el que se fundamenta nuestra sociedad: la existencia, única y exclusiva, de solo dos formas de ser y sentir. Si invisibilizar supone intervenir a recién-nacidos intersex (aquell*s con genitales ambiguos funcionales) con violentos tratamientos normalizadores así se hará, si de lo que se trata es de borrar la posibilidad de estos cuerpos y vetar la existencia de las diferencias.
El paradigma en el que se inspiran los procedimientos actuales de  atención a la transexualidad y la intersexualidad convierte a estos en procesos médicos de normalización binaria. De “normalización” ya que reducen la diversidad a sólo dos maneras de vivir y habitar el mundo: las consideradas estadística y políticamente “normales”. Y con nuestra crítica a estos procesos resistimos también a tener que adaptarnos a las definiciones psiquiátricas de hombre y mujer para poder vivir nuestras identidades, para que el valor de nuestras vidas sea reconocido sin la renuncia a la diversidad en la que nos constituimos.  No acatamos ningún tipo de catalogación, ni etiqueta, ni definición impuesta por parte de la institución médica. Reclamamos nuestro derecho a autodenominarnos.
Actualmente la transexualidad se considera un “trastorno de identidad sexual”, patología mental clasificada en el CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud) y en el DSM-IV-R (Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales de la Asociación de Psiquiatría Norte-americana). Estas clasificaciones son las que guían a los y las psiquiatras de todo el mundo a la hora de establecer sus diagnósticos. En ellas se comete un error poco casual: la confusión de los efectos de la transfobia con los de la transexualidad. Se invisibiliza la violencia social que se ejerce sobre quienes no se adecuan a las normas de género. De este modo, se ignora activamente que el problema no es la identidad de género, es la transfobia.
La revisión del DSM-IV-R es un proceso que comenzó hace ahora dos años, y tiene por fin determinar los cambios en la lista de enfermedades. En estos últimos meses se han hecho públicos los nombres de los psiquiatras que decidirán el futuro del trastorno de identidad sexual (TIG).
Al frente del grupo de trabajo sobre el TIG se encuentran el Dr. Zucker (director del grupo) y el Dr. Blanchard , entre otros. Estos psiquiatras, que son conocidos por utilizar terapias reparativas de reconducción a homosexuales y a transexuales y que están vinculados a clínicas que intervienen a intersexuales, proponen no solo no retirar el trastorno sino ampliar su tratamiento a l*s niñ*s que presenten comportamientos de género no-normativos y aplicarles terapias reparativas de adaptación al rol de origen. En este sentido, el movimiento trans norteamericano ha hecho un llamamiento solicitando su expulsión del grupo encargado de la revisión del DSM. La Red Internacional por la Despatologización de las Identidades Trans se une sin reservas a la citada denuncia.
La patologización de la transexualidad bajo el “trastorno de identidad sexual” es un gravísimo ejercicio de control y normalización.  El tratamiento de este trastorno se lleva a cabo en diferentes centros de todo el mundo. En casos como el del Estado Español, es obligatorio el paso por una evaluación psiquiátrica en las Unidades de Identidad de Género que, en algunas ocasiones, va asociada a un control semanal de nuestra identidad de género a través de terapias de grupo y familiares y todo tipo de procesos denigrantes que vulneran nuestros derechos. En el caso del Estado español, hay que resaltar que cualquier persona que desee cambiar su nombre en la documentación o modificar su cuerpo con hormonas u operaciones debe pasar obligatoriamente por una consulta psiquiátrica.
Por último, nos dirigimos directamente a la clase política. Nuestra demanda es clara:
  • Exigimos la retirada de la transexualidad de los manuales de enfermedades mentales (DSM-TR-IV y CIE-10). 
  • Reivindicamos el derecho a cambiar nuestro nombre y sexo en los documentos oficiales sin tener que pasar por ninguna evaluación médica ni psicológica. Y añadimos que pensamos, firmemente. que el Estado no debería de tener ninguna competencia sobre nuestros nombres, nuestros cuerpos y nuestras identidades.
  • Hacemos nuestras las palabras del movimiento feminista en la lucha por el derecho al aborto y el derecho al propio cuerpo: reivindicamos nuestro derecho a decidir libremente si queremos o no modificar nuestros cuerpos y poder llevar a cabo nuestra elección sin impedimentos burocráticos, políticos ni económicos, así como fuera de cualquier tipo de coerción médica. Queremos que los sistemas sanitarios se posicionen frente al trastorno de identidad sexual, reconociendo la transfobia actual que sostiene su clasificación, y replanteen su programa de atención sanitaria a la transexualidad haciendo de la  evaluación psiquiátrica una paso innecesario y del acompañamiento psicoterapéutico una opción voluntaria. 
  • Exigimos también el cese de las operaciones a recién nacid*s intersex.
  • Denunciamos la extrema vulnerabilidad  y las dificultades en el acceso al mercado laboral del colectivo trans. Exigimos que se garantice el acceso al mundo laboral y la puesta en marcha de políticas específicas para acabar con la marginación y la discriminación de nuestro colectivo. Exigimos, además, condiciones de salud y seguridad en el desarrollo del trabajo sexual y el fin del asedio policial a estas personas, así como del tráfico sexual.
  • Esta situación de vulnerabilidad se acentúa en el caso de las personas trans inmigradas, que llegan a nuestro país huyendo de situaciones de extrema violencia. Exigimos la concesión inmediata de asilo político en estos casos a la vez que reivindicamos la plena equiparación de derechos de las personas migrantes. Denunciamos los efectos de la política de extranjería actual sobre los sectores socialmente más vulnerables.
  • A la vez que gritamos que no somos víctimas sino seres activos y con capacidad de decisión sobre nuestra propia identidad, queremos recordar también todas las agresiones, asesinatos y también los suicidios de las personas trans a causa de la Transfobia. Señalamos al sistema como culpable de estas violencias. El silencio es complicidad.
Finalizamos evidenciando la extrema rigidez con la que se impone el binomio hombre/mujer, como opción única y excluyente, binomio que es construido y puede ser cuestionado. Nuestra sola existencia demuestra la falsedad de estos polos opuestos y señala hacia una realidad plural y diversa. Diversidad que, hoy, dignificamos.
Cuando la medicina y el Estado nos definen como trastornad*s ponen en evidencia que nuestras identidades, nuestras vidas, trastornan su sistema. Por eso decimos que la enfermedad no está en nosotr*s sino en el binarismo de género.
Anunciamos que la Red Internacional por la Despatologización de las Identidades Trans surge para consolidar una coordinación mundial en torno a un primerobjetivo: la descatalogación de la transexualidad del DSM en el año 2013. Un primer paso por la diversidad, un primer golpe a la transfobia.
¡Por la diversidad de nuestros cuerpos y nuestras identidades!
¡La transfobia nos enferma!

RED INTERNACIONAL
POR LA
DESPATOLOGIZACIÓN
TRANS

jueves, 20 de octubre de 2011

MATRIMONIO HISTORIA.


La mayoría de las personas piensa que la institución del matrimonio tal como la conocemos en el día de hoy fue establecida y ordenada por Dios en la Biblia y que por lo tanto se trata de una institución históricamente sagrada al igual que la familia.
Sin embargo la   historia del matrimonio  pone de manifiesto que  no  tiene raíces ni sagradas ni religiosas. 
La raíz de la palabra matrimonio no proviene de los  Hebreos  sino de la Roma antigua  donde  comenzó a utilizarse por primera vez el término del  Latín maritare que  significaba “casarse” o “dar en casamiento”. En aquellos tiempos cuando una mujer se casaba era entregada por su padre o por su guardián legal a la custodia legal del maritus o esposo, un término éste que revela el  origen pagano de la palabra matrimonio que proviene del dios Marte  patrono de la masculinidad.

Habida cuenta de que el término matrimonio no proviene de la cultura hebrea ni de los textos de sus Escrituras  conocidas por los cristianos como Antiguo Testamento, resultará pertinente  formularnos la pregunta acerca de cómo los hebreos interpretaban las uniones matrimoniales y si éstas tenían un carácter sagrado o religioso que pudiera remontarse a los principios de la historia del pueblo de Israel.

Algunos académicos especializados en  historia bíblica  han tratado de extrapolar la idea de matrimonio como pacto entre esposos y una ética del matrimonio a partir de la narrativa  de la creación que encontramos en el libro de Génesis capítulos 1 y 2 mientras que  otros estudiosos especialmente en las últimas décadas entienden que el relato de la creación de los primeros humanos no nos proporciona una “ética de la creación” sino que más bien constituye un relato etiológico que sirvió para explicar como las cosas llegaron  a ser como son y como surgió la vida en la tierra y especialmente los seres humanos. 

Mientras que el “hombre”  en singular tal como aparece en la Escritura  simplemente representa a los varones en general, el texto no pretende  establecer  una ética sexual o una ética del matrimonio monogámico, permanente y  heterosexual fundamentado  a través de un pacto mutuo entre los esposos.  Si la historia intentare establecer una ética sexual absoluta, eterna y universal,  luego todos los seres humanos serían también obligados a casarse, procrear, ser vegetarianos, nudistas y observar rigurosamente el Shabat Judío, elementos que  también presentes en el texto de Génesis.  

Las Escrituras   Hebreas no  presentan al matrimonio como un pacto pero sí como una transferencia de la propiedad sexual que pasa del padre o tutor al esposo. Para referirse al casamiento el texto bíblico emplea  un vocabulario diverso que incluye expresiones como “tomar por esposa” (laqach), “dar por esposa” (natan), etc. y que generalmente se traducen por “tomar en matrimonio” dando al lector moderno la falsa impresión de una boda  celebrada entre una pareja de iguales que sella el pacto matrimonial  intercambiando votos mientras que en realidad el matrimonio  Bíblico consistía básicamente en transferir la propiedad sexual (una hija virgen) del padre al esposo involucrando comúnmente el pago de un precio nupcial (mohar) que el esposo o su familia entregaba  al padre de la virgen. 

En este contexto el adulterio no se comprendía como la ruptura de una promesa hecha a la esposa (infidelidad) sino como una ofensa a la propiedad del esposo de la mujer de la misma manera que el sexo pre-marital constituía una ofensa contra la propiedad del padre de la virgen cuyo “valor monetario” quedaría diezmado.

La gravedad del adulterio residía en el hecho de que la continuidad de la familia dependía enteramente de la adquisición de herederos legítimos, pues si la esposa tenía relaciones con un tercero, ponía en peligro la legitimidad de los herederos del marido.  El estado marital del varón que cometía adulterio era irrelevante porque  no se trataba de una violación de  un compromiso  de fidelidad como lo entendemos en la actualidad sino de la usurpación de los derechos de propiedad que  otro varón tenía sobre su esposa.  

En lo que respecta a la celebración de la boda no existía ninguna clase  de ritual religioso sino que comúnmente se realizaba una fiesta en la casa familiar donde los desposados se presentaban públicamente como sucedió en la tan conocida boda de Caná registrada en el evangelio de San Juan donde Jesús realiza su primer milagro transformando el agua en vino.

Algo diferente ocurría en  Roma donde las personas  tenían la opción de casarse con rituales religiosos paganos sofisticados y costosos aunque los mismos quedaban normalmente reservados para los ciudadanos más adinerados pues no se trataba de una costumbre obligatoria.  Para la mayoría de las personas los casamientos también se realizaban en el hogar con una fiesta familiar donde la pareja daba su consentimiento delante de muchos testigos. En Roma  sin embargo solía  realizarse   un contrato escrito donde se especificaban aspectos relativos a la propiedad y  a la dote de modo que todos los asuntos legales que giraban alrededor del matrimonio tenían como base ese contrato.

De acuerdo la investigación del historiador cristiano John Boswell (Same Sex Unions in Pre-Modern Europe), también existieron uniones formales entre ciudadanos  romanos  del mismo sexo aunque en los  sectores más  conservadores estas uniones eran vistas con cierto desprecio y sorna. Aún así durante varios siglos se practicaron  uniones entre personas del mismo sexo hasta que finalmente  fueron  declaradas ilegales por el emperador Constancio II en el año 342 DC reflejando la creciente influencia del cristianismo.

A partir de la conversión de Constantino I el Imperio Romano adopta como religión de estado al cristianismo y la iglesia de Roma se hace cargo de la gran  maquinaria religiosa.  Júpiter y su sacerdote terrenal fueron reemplazados por Jesús y su representante, es decir  el Papa que era el  obispo de Roma. 

De este modo, gran parte de la ley romana y su correspondiente burocracia fue delegada al poder de la  nueva religión. Pero la religión de estado cristiana fue menos tolerante que la religión de estado pagana.  La autoridad que ostentaba el maritus  sobre la familia comenzó a desvanecerse para dar lugar a la autoridad de la iglesia sobre todos sus miembros, junto  con todos sus códigos morales, muchos de ellos heredados del estoicismo y neoplatonismo griego   ajenos a la raíz hebrea. 

Rompiendo con los lazos judíos, los primeros teólogos rechazaron la poligamia y adoptaron la monogamia como regla absoluta. Al mismo tiempo  comenzaron a oponerse a ciertas prácticas sexuales consideradas paganas como la homosexualidad, la posesión de  concubinas, o la permisividad del sexo con esclavos.

 Al principio la iglesia primitiva permitió el divorcio en caso de adulterio, pero más tarde  se estableció que el término de un matrimonio lo daba  la muerte o una dispensación especial de la iglesia.  

 Sin embargo en el aspecto civil el matrimonio cristiano siguió el mismo esquema del matrimonio de los tiempos paganos. 

De acuerdo al historiador David G. Hunter, los primeros obispos  requerían  que los matrimonios fueran aprobados por las iglesias, aunque las bodas seguían siendo realizadas en los hogares con la correspondiente fiesta.  La dote se establecía por medio de un contrato que a la vieja costumbre romana  era leído y firmado ante testigos.  Recién en los tiempos de la Edad Media temprana  se comienza a establecer el concepto netamente católico  de matrimonio con característica legal y status sagrado.  

En esos tiempos la iglesia ya había comenzado a poner  menos énfasis en las Escrituras   proclamando  dogmas propios  bajo la forma de edictos papales.  Esta tendencia cobró mayor fuerza en el siglo IX cuando Carlomagno asumió el título de Santo Emperador Romano tras reunificar la mayor parte de la Europa occidental con la bendición papal. Para el siglo XII la Iglesia ya había arrancado definitivamente la ceremonia matrimonial del ámbito del hogar para llevarla a la esfera de templo y en el Siglo XIII el matrimonio llegó a constituir uno de los siete sacramentos, de tal modo que solamente podía ser dispensado por un sacerdote.  No obstante, la costumbre de realizar un contrato de consentimiento continuó vigente.

Con el tiempo y también durante la edad media, el comienzo del feudalismo y del disenso religioso fue forzando a los estados europeos a reconocer la necesidad de un matrimonio civil de modo que en el siglo XV  los sacerdotes oficiantes del matrimonio religioso comenzaron a  representar a la autoridad civil, aunque por esos tiempos iglesia y estado eran prácticamente  una misma cosa.  La autoridad  civil (Santo Imperio o municipios) ejecutaban la justicia que era dictada por la Iglesia.  Alrededor del siglo XVI la Iglesia Católica se había vuelto muy cruel y corrupta torturando y asesinando a miles de personas por medio de la Inquisición. 

Tanto ricos como pobres sufrieron las atrocidades de una mano dura religiosa que interfería en los asuntos privados de la gente particularmente en lo que respecta al sexo y la familia.

Cuando en ese mismo siglo explota la Reforma Protestante, sus líderes declaran nuevamente las Escrituras como única fuente de autoridad.  Martín Lutero señaló que el carácter sacramental del matrimonio no tenía fundamento bíblico sosteniendo  que las tradiciones que reclaman tal carácter eran poco serias.  

Poco después en  el Concilio de Trento celebrado en 1563 la  Iglesia Católico romana reacciona furiosamente decretando que un matrimonio no podía ser válido si no era oficiado por un sacerdote católico.

Pero el protestantismo trajo aparejada la secularización del matrimonio que solamente tendría valor legal cuando era validado por la autoridad civil obviamente  en los países que adoptaron la teología de la Reforma. En Inglaterra la naciente iglesia Anglicana mantuvo los sacramentos católicos y en su área de influencia llegó a imponer el casamiento religioso obligatorio. En el resto de la Europa donde la Iglesia Católica era religión de estado,  los matrimonios se realizaban siguiendo la disposición del Concilio de Trento. 

Un drástico giro  comenzó a producirse con el fuerte anticlericalismo que trajo la Revolución Francesa a fines del siglo XVIII  que reinventaría nuevamente los conceptos de familia y matrimonio y al igual que en la antigua Roma, el matrimonio sería redefinido como un contrato civil, al punto que la revolución  llegó a  prohibir  a la iglesia  oficiar matrimonios.  Las parejas que deseaban casarse debían recurrir a la autoridad civil local donde un representante del gobierno los casaba y dejaba registrada la unión.  También se legalizó el divorcio.  La influencia  de la Revolución Francesa en Europa fue muy grande y en poco tiempo muchos estados comenzaron a introducir el matrimonio civil como única forma de reconocimiento legal.


En el día de hoy los católicos y evangélicos conservadores  pasando por alto siglos de  historia, se aferran al supuesto  carácter sagrado y absoluto del matrimonio con el propósito de negar este derecho  a las personas LGBT.

El matrimonio como tantas otras instituciones  fue creado como respuesta a necesidades específicas  y es  en esencia un  medio al servicio del ser humano.  Desde los comienzos, la mayoría de las sociedades necesitó de un medio ambiente confiable para asegurar la perpetuación de la especie, un sistema de reglas para reconocer los derechos de la propiedad sexual y la protección de la línea de sangre.  La institución del matrimonio cubrió todas esas necesidades pero no fue una entidad estática sino que con el devenir de los tiempos se fue adaptando a los requerimientos y dinámica de cada sociedad cambiando cuando era necesario  al compás de las nuevas realidades y del progreso del conocimiento.

En las últimas décadas la homosexualidad viene dejando de ser un aspecto  reprobable tanto desde lo social como de lo religioso,  circunscrita al ámbito privado –conocido como armario-  para ir  siendo poco a poco  reconocida y aceptada como una característica  natural de la persona humana. Como consecuencia los  homosexuales comienzan a  reclamar  los derechos que tienen las  demás  personas y entre ellos la posibilidad de unirse en matrimonio con los mismos derechos y obligaciones que corresponden al matrimonio heterosexual. 

Se trata de una nueva realidad  que encuentra particular oposición  en sectores religiosos y conservadores de la sociedad que perciben  una amenaza de pérdida de sus referencias fundamentales y certezas absolutas  que se manifiesta por el miedo al cambio. Pero esta clase de oposición no es nueva, ha sucedido una y otra vez a lo largo de la historia cada vez que se intentó cuestionar alguna premisa supuestamente   absoluta o sagrada.

Afortunadamente la sociedad occidental parece transitar una dirección para  la cual no existe retorno, y aunque  las voces conservadoras seguramente no van a ceder sino que   continuarán  su oposición por un buen tiempo, los logros alcanzados demuestran que la sociedad está cambiando y que el matrimonio homosexual no destruirá los valores tradicionales de la familia sino que posiblemente podrá contribuir a reforzarlos.  

En estos  tiempos en que el matrimonio heterosexual experimenta una profunda crisis que   quizá le demande ciertos replanteos, el hecho de que haya personas que luchan  para casarse y constituir familias,  es una señal positiva que debe ser apreciada  por encima de todo prejuicio.






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Religión, Homosexualidad y Activismo

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