“Ver el mundo en blanco y negro nos aleja de la moderación y de la paz interior porque la vida, por donde se mira, está compuesta de matices.

Querer imponer al universo nuestra primitiva mentalidad binaria no deja de ser un acto de arrogancia y estupidez.”

Walter Riso.

jueves, 11 de abril de 2013

Estados Unidos y la Teología de la Liberación.


Crítica en sintonía con Juan Pablo II

Estados Unidos y la Teología de la Liberación

Intentó contrarrestar su influencia con la de otro tipo de iglesias protestantes.


Todo comenzó a finales de la década de los sesenta. El Concilio Vaticano II y Medellín habían sido claros en su apuesta por la opción comprometida de los pobres y su causa. Los grupos de interés americanos pronto comprendieron lo que esto podía significar en América Latina.
Por paradójico que parezca, la primera crítica a la Teología de la Liberación no procedió del Vaticano, sino del Informe Rockefeller en 1969, un año después de la gira del vicepresidente de Nixon por el continente Latinoamericano. En él se afirmaba que la Iglesia ya no era un aliado seguro para los EE.UU y la garantía de la estabilidad social en el continente y que ésta se había convertido en un centro peligroso de revolución potencial. También se aconsejabacontrarrestar la influencia de la Iglesia católica con la de otro tipo de iglesias o sectas protestantes más afines con los intereses de los EE.UU en el continente.
Una década después, en mayo de 1980, se confeccionarían los documentos secretos de Santa Fe, los cuales se convertirían de facto en la base de la doctrina ético-religiosa de la administración Reagan para el continente latinoamericano. Este documento llevaba el sugerente título: "Una nueva política interamericana para la década de 1980". En él se plantea volver a la doctrina Monroe. Con relación al tema religioso piden "combatir por todos los medios a la Teología de la Liberación y controlar los medios de comunicación de masas para contrarrestar la mala imagen de los EE.UU en la región". De igual forma se afirma que los teólogos de la liberación usan esta teología como arma política contra la propiedad privada y el capitalismo productivo.
Así las cosas y con Reagan en el gobierno, se crea en abril de 1981 el "Instituto de Democracia y Religión" para integrar a todas las iglesias evangélicas y financiar su predicación en el continente. Se apoya económicamente de igual forma a los arzobispos más conservadores como el caso deMiguel Obando y Bravo, arzobispo de Managua.
Por su parte, la Santa Sede, también actuó configurando una tenaza alrededor de los ideólogos y curas y de la Teología de la Liberación. El propio Juan Pablo II pidió a la Congregación para la Doctrina de la Fe un extenso estudio sobre este movimiento que se tradujo en dos textos: la Instrucción "Libertatis Nuntius" (Instrucciones sobre algunos aspectos de la Teología de la Liberación) en 1984 y la "Libertatis Conscientia" (Instrucción sobre Libertad Cristiana y Liberación) en 1986, que, aunque dirigidos en un primer momento a sistematizar este movimiento dentro de la Iglesia, expresan las serias reservas de la Santa Sede hacia la Teología de la Liberación.
La "Libertatis Nuntius" advertía que el análisis de la realidad social que hacía la Teología de la Liberación utilizaba herramientas marxistas. Sin embargo, no toda la Teología de la Liberación estaba en la mira de la Congregación, así como tampoco su "opción preferencial por los pobres". Sólo se condenaba el análisis marxista que algunos teólogos estaban utilizando.
La "Libertatis Conscientia", en línea con lo que expresaría el Papa un año después en la Encíclica "Sollicitudo rei socialis" insiste en que la libertad se ha de fundamentar en el desarrollo de los pueblos no sólo en lo económico. Se propone entonces una liberación que abarque la dimensión cultural, trascendente y religiosa del hombre y la sociedad. Se bascula hacia el concepto de solidaridad en detrimento de la justicia social.
Si bien no llegó a enterrarla definitivamente, Juan Pablo II si logró frenar el avance y la expansión de la Teología de la Liberación que él interpretó como alineada con el comunismo. Mientras tanto, los hombres de Iglesia que la defendían fueron marginados y olvidados a su suerte. En el período entre los años 1964 y 1985 más de 100 religiosos y religiosas fueron asesinados. Y el derramamiento de sangre no había terminado, como tristemente demostraron los asesinatos de los jesuitas en la UCA de El Salvador.
Lo cables puestos al descubierto en el Vatileaks revelan que todavía en el 2007 la cuestión de la Teología de la Liberación seguía preocupando a los EE.UU. Por ejemplo, un cable titulado "Socios por el Progreso", con fecha de Enero de 2003, la embajada de EE.UU en el Vaticano dejaba claro que los EE.UU y el Vaticano estaban en plena sintonía cuando se trata de su oposición a la Teología de la Liberación. La embajada declara:
"La propia Santa Sede parece haber hecho un cambio filosófico en los últimos años respecto a su enfoque hacia el desarrollo y reflejan una posición más cercana a la del USG (gobierno de EE.UU)".
Otro cable, con fecha 6 de mayo de 2007, bajo el encabezamiento de "La amenaza de la Teología de la Liberación" reza así:
"Otro importante problema contextual de la visita (del Papa Benedicto XVI a Brasil) es el desafío a la Iglesia tradicional representado por la Teología de la Liberación. El Papa Juan Pablo (con la ayuda del actual Papa cuando era Cardenal Ratzinger, hizo grandes esfuerzos para acabar con este análisis marxista de la lucha de clases. Había llegado a ser promovido por una cantidad significativa de clérigos y gente común católica, quienes en un compromiso político apoyaban a veces la violencia por cuenta del pueblo. La forma más ortodoxa de la Teología de la Liberación que se ponía de parte de los pobres y oprimidos había experimentado una lectura reduccionista que el Vaticano quería corregir. En gran medida, el Papa Juan Pablo II desanimó la Teología de la Liberación", pero en estos últimos años ésta ha presenciado un resurgimiento en diversas partes de Latinoamérica".

 http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2013/04/03/estados-unidos-y-la-teologia-de-la-liberacion-religion-iglesia-opinion-somiedo.shtml

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