“Ver el mundo en blanco y negro nos aleja de la moderación y de la paz interior porque la vida, por donde se mira, está compuesta de matices.

Querer imponer al universo nuestra primitiva mentalidad binaria no deja de ser un acto de arrogancia y estupidez.”

Walter Riso.

jueves, 3 de febrero de 2011

MATRIMONIO CIVIL PARA LAS PAREJAS DEL MISMO SEXO EN COLOMBIA.

Declaración pública por el respeto a la Dignidad y la Igualdad

“Normas como la acusada derivan entonces de la existencia de viejos y arraigados prejuicios contra la homosexualidad, que obstaculizan el desarrollo de una democracia pluralista y tolerante en nuestro país. Por ello, la Constitución de 1991 pretende construir una sociedad fundada en el respeto de los derechos fundamentales de las personas y en donde la diversidad de formas de vida no sean un factor de violencia y de exclusión sino una fuente insustituible de riqueza social. La diferencia y la igualdad encuentran sus lugares respectivos en esta Constitución que pretende así ofrecer las más amplias oportunidades vitales a todas las personas”. (Corte Constitucional, Sentencia C-481 de 1998)

Las firmas que acompañan esta declaración pertenecen a organizaciones y personas comprometidas con la causa por una sociedad donde prime la Dignidad del ser humano, indispensable para la justicia social y el ejercicio pleno de los derechos humanos. Con empeño y convicción dirigimos nuestros más altos esfuerzos a la formación de una sociedad donde las leyes promuevan el reconocimiento y el respeto a las diferencias como una condición propia e indispensable entre las personas .

Por consiguiente, quienes firmamos esta declaración, estamos manifestando, con determinación y compromiso, nuestra adhesión a la demanda a favor del reconocimiento del derecho al matrimonio civil de las parejas del mismo sexo, interpuesta ante la Corte Constitucional, el pasado 29 de noviembre de 2010, por Colombia Diversa y el Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad (DeJusticia).

Los firmantes representamos distintos sectores sociales, tendencias políticas, criterios y creencias religiosas. Somos personas ciudadanas heterosexuales y también personas lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas (LGBT). Representamos un país pluralista y diverso y, por lo tanto, entendemos que la defensa de la Igualdad en el acceso a los derechos humanos, no corresponde exclusiva ni mayoritariamente a las personas cuyos derechos no son garantizados, ni a las minorías, como la LGBT, históricamente discriminadas y socialmente vulnerables. Como principios fundamentales, la Dignidad, la Igualdad y No Discriminación trascienden al interés de todos los ciudadanos y ciudadanas.

La causa por los derechos de las parejas del mismo sexo y de las personas LGBT, es una causa común. Con ella defendemos también, los derechos de hermanos y hermanas, amigos, amigas, conocidos y conocidas lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas, cuya situación de desprotección ante las leyes colombianas, nos preocupa y nos interesa. ¿Podemos creer en las leyes que nos gobiernan a todos? ¿Podemos creer que son justas para nosotros, si están siendo injustas para otros?

Por tanto, como expresión de nuestra determinación de apoyar la demanda por derecho al matrimonio civil de las parejas del mismo sexo, instaurada ante la Corte Constitucional, los firmantes de este documento declaramos que:

1. Denunciamos la inconstitucionalidad de las normas que excluyen a las parejas del mismo sexo , del reconocimiento del derecho al matrimonio civil

Particularmente, advertimos el profundo y grave error provocado por las expresiones “ un hombre y una mujer ” y “ de procrear ” contenidas en el artículo 113 del Código Civil, que definen la pareja y sus funciones, como beneficiaria del derecho al matrimonio civil. Advertimos que, de esta manera, las normas niegan la realidad de muchas de las familias colombianas que están conformadas de manera diferente a la que pretende determinar dicho artículo. Una norma del Código Civil promulgado en el siglo XIX, de una época y una sociedad remotas, no puede seguir vigente si niega la realidad y provoca una profunda discriminación.

La realidad es mucho más compleja, diversa y, por tanto, más humana, que la del artículo mencionado. Las relaciones entre las personas, que las llevan a apoyarse, protegerse mutuamente y a unirse en torno a un genuino amor, se pueden definir no sólo entre un hombre y una mujer.

En Colombia, en el país real, muchas familias están unidas por diferentes lazos de consanguinidad o afrontan la ausencia del padre o de la madre. A pesar de que no coinciden con la definición que se puede inferir de las normas, las familias comparten los mismos intereses y necesidades de protección que aquellas conformadas por una mujer y un hombre heterosexuales.

Las expresiones aludidas contradicen el espíritu pluralista y democrático de la Constitución Política Nacional, especialmente, los artículos 1, sobre la dignidad humana y el Estado Social de Derecho; 13, el derecho a la igualdad; 14, el derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica y su estado civil; 15, el derecho a la intimidad y al buen nombre; 16, el derecho al libre desarrollo de la personalidad y 42, el derecho a la autonomía reproductiva.

Igualmente, la definición de la procreación como función esencial de la pareja no sólo niega cualquier posibilidad de protección a las parejas del mismo sexo, sino también a aquellas parejas heterosexuales que por razones personales o médicas, o de diferente orden, no pueden o no quieren tener hijos biológicos. En ese caso, una pareja dispuesta a casarse tendría que renunciar a los métodos anticonceptivos.

En el caso de aplicar literalmente la norma, como sucede con las parejas del mismo sexo, las parejas infértiles e incluso, aquellas que se niegan a tener hijos, tampoco podrían aspirar al matrimonio civil. Para estas parejas, el matrimonio civil estaría negado si en su caso, la ley se aplicara literalmente, como sucede con las parejas del mismo sexo.

Finalmente, la norma aludida contradice el derecho a la autonomía reproductiva, amparado por la Constitución Política de Colombia, específicamente por medio del artículo 42, que atañe al derecho a decidir libremente sobre si tener o no, hijos; el artículo 15, sobre la intimidad personal y familiar y, el artículo 16, acerca del libre desarrollo de la personalidad de los contrayentes.

2. Declaramos que el matrimonio civil de las parejas del mismo sexo, es un derecho amparado por la Constitución.

La demanda a favor del matrimonio civil como derecho de las parejas del mismo sexo, alude al espíritu democrático y pluralista de nuestra Constitución Política, profundamente respetuoso de la condición humana, cuando reconoce la diversidad entre las personas y así mismo, advierte con certeza diáfana y rotunda, la igualdad ante las leyes.

Sólo el prejuicio, la ignorancia o la necedad pueden inspirar confusiones o interpretaciones equivocadas, porque la Constitución, en su artículo 13, es demasiado clara para determinar que: “ Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica. El Estado promoverá las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas en favor de grupos discriminados o marginados”.

Igualmente, en el derecho internacional de los derechos humanos se pueden encontrar innumerables instrumentos para demostrar que no hay un camino diferente al del reconocimiento del matrimonio civil como derecho de las parejas del mismo sexo, en igualdad de condiciones que las parejas heterosexuales.

De acuerdo con la jurisprudencia y los principales tratados internacionales de derechos humanos, la Corte Constitucional no puede decidir, con una interpretación restrictiva, que el matrimonio civil no es un derecho de las parejas del mismo sexo.

Los derechos humanos tienen un carácter progresivo e integral, de manera que sólo pueden ser interpretados y adoptados para mejorar el acceso que las personas tienen a ellos, en igualdad de condiciones que todas las ciudadanas y ciudadanos. De ninguna manera, el Estado puede reaccionar limitando a unos y negando a otros un derecho o cualquier libertad reconocida en la normatividad interna. Al respecto, la Honorable Corte Constitucional ha explicado que debe tenerse en cuenta la Constitución Viviente, y que es deber de las autoridades de la Republica eliminar las injusticias presentes.

Entre muchos otros tratados que se refieren a la condición progresiva de los derechos humanos se destacan el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de Naciones Unidas, el Protocolo de San Salvador y la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. La Convención Americana de Derechos Humanos, por ejemplo, reconoce en su artículo 29, que ninguna de sus disposiciones puede ser interpretada en el sentido de “limitar el goce y ejercicio de cualquier derecho o libertad que pueda estar reconocido de acuerdo con las leyes de cualquiera de los Estados Parte o de acuerdo con otra Convención en que sea parte uno de dichos Estados”.

3. Declaramos que las leyes no rigen ni protegen a seres ideales, sino reales y, así mismo, que ser diferente no es un error, sino una cualidad humana que requiere protección

Uno de los argumentos contra el matrimonio civil de las parejas del mismo sexo, advierte que estas normas responden a un ideal de pareja y de familia, que las leyes deben ambicionar y promover. En este caso, las normas serían aún más excluyentes y dejarían a muchas más personas sin protección, si se consideran otros factores económicos, genéticos y hasta culturales, para definir la pareja y la familia ideales.

Considerar la orientación sexual como un factor determinante para definir estos patrones ideales, incurre en una muy grave ofensa, discriminación y señala a las personas LGBT, como imperfectos, anormales, equivocados y, en todo caso, ciudadanos de segunda y tercera categoría.

4. Aclaramos que el debate es jurídico, no religioso ni basado en prejuicios morales. La demanda interpuesta se refiere al matrimonio civil, que se celebra ante las leyes civiles, y no atañe, de ninguna manera, al matrimonio religioso ni al sacramento católico, como lo han sugerido, el discurso y las declaraciones públicas de algunas personas que no están de acuerdo con este derecho

Al respecto advertimos que algunos líderes religiosos y personajes del poder político en el país, han pretendido alejar la discusión de los términos jurídicos y someterla a consideraciones de tipo religioso o de prejuicio moral. Han pretendido desviar el tema central hacia debates sobre las leyes naturales, las “leyes divinas”, la moral cristiana o las buenas costumbres.

De esta manera, con argumentos en esencia similares a los que en su momento demoraron reconocimientos hoy incuestionables, como el sufragio femenino, la capacidad de las mujeres de manejar sus propios bienes o la libertad de los esclavos, están dilatando aún ahora, los debates en torno a los derechos de las parejas del mismo sexo en Colombia.

Durante las dos últimas décadas, las parejas del mismo sexo han reiterado su solicitud de derechos, por medio de siete demandas interpuestas ante la Corte Constitucional, seis proyectos de ley ante el Congreso de la República y un sin número de batallas legales de personas LGBT que han pretendido solucionar ante las instancias correspondientes, la implementación de sus derechos humanos reconocidos en el país.

Creemos que, en su mayoría, los argumentos opositores están fundados en el prejuicio y la ignorancia y que, de ninguna manera, han podido justificar la permanencia de una negación de derechos a personas que son iguales a todos los ciudadanos y ciudadanas colombianas.

Con frecuencia, los opositores han invocado las creencias, los dogmas y hasta el temor a Dios de los creyentes, contra los derechos de las parejas del mismo sexo. Con términos de odio y de desprecio, sus opiniones se alejan de la tolerancia, el diálogo y la democracia. Sus argumentos -que reiteran sobre la defensa de la familia, la moral y el buen ejemplo-, con mucha frecuencia adolecen del rigor jurídico que, por el contrario, las demandas ciudadanas LGBT han procurado.

La demanda ciudadana por el matrimonio civil de las parejas del mismo sexo sólo admite una discusión jurídica, ya que se refiere al matrimonio civil, como un contrato que genera un vínculo jurídico entre dos contrayentes y que los compromete a una serie de obligaciones personales y recíprocas en el ámbito exclusivo de la pareja y que, así mismo, los acepta como beneficiarios de la protección que la ley dispone para el caso.

5. Reiteramos que la demanda exige Igualdad: las parejas del mismo sexo reclaman los mismos derechos y las mismas obligaciones, ni más ni menos, que aquellos que benefician a las parejas heterosexuales en Colombia

Declaramos que no existe justificación jurídica posible ni razonable para que por motivo de orientación sexual, ciudadanos y ciudadanas de igual Dignidad, sean percibidos como inferiores o deban ser privados de la protección jurídica.

En esencia, la única diferencia que existe entre las parejas el mismo sexo y las parejas heterosexuales es la orientación sexual de los contrayentes. Por tanto, las decisiones jurídicas basadas en la orientación sexual son discriminatorias.

Actualmente, las parejas del mismo sexo que conviven tienen algunos, pero no los mismos derechos que amparan a las parejas heterosexuales y, así mismo, el acceso a esos derechos también es desigual y desventajoso. Para lograr que sus derechos sean una realidad, las parejas del mismo sexo deben seguir largos y, con frecuencia, zigzagueantes procesos de reclamación judicial o para que los funcionarios relacionados con el cumplimiento de estos derechos, acaten las decisiones de la Corte. Justificar, a través de la ley, este clase de discriminación es quizás el acto más ofensivo contra la democracia y la vigencia de un orden justo.

¿Por qué negar los mismos derechos a quienes son iguales? ¿Por qué existen diferentes derechos entre personas igualmente dignas? Si todas las personas colombianas son iguales ante la ley, ¿por qué cuando se unen en parejas del mismo sexo son consideradas diferentes y hasta inferiores en cuanto a su acceso a los derechos humanos?

Rechazamos enérgicamente cualquier fórmula jurídica o denominación que clasifique y diferencie el valor de las personas ante la ley, según su orientación sexual. Son inadmisibles e inconstitucionales los argumentos que pretenden negar los mismos derechos a quienes son iguales. Negar los derechos a las personas por el sólo hecho de su orientación sexual se traduce en una sanción velada de la libertad y de la dignidad humana.

Menos aún se justifica que según la orientación de las personas se determinan derechos diferentes, cuando la misma Corte Constitucional, por medio de cinco sentencias promulgadas desde 2007, ha reconocido, de manera reiterativa, a las parejas del mismo sexo y a su valor como sujetos jurídicos, sociales y políticos, portadores de derechos humanos irreductibles e irrenunciables.

Después de reiterar sobre la existencia jurídica de las parejas que están conformadas por personas del mismo sexo, no hay ninguna justificación posible para limitarles sus derechos como pareja. No resulta coherente, equiparar a las parejas del mismo sexo, con las parejas heterosexuales para, a continuación, darles a las primeras un valor menor y, por tanto, menos derechos.

6. Advertimos que diferentes opositores a los derechos LGBT han pretendido incluir el tema de la adopción en el debate sobre el derecho civil de las parejas del mismo sexo, por medio de una propaganda de miedo y alarma, sustentada en premisas falsas, contra las cualidades de las personas LGBT como padres y madres de menores de edad.

A la luz de las leyes sobre adopción, la orientación sexual no puede ser un argumento para negar la posibilidad de adoptar niños o niñas. De hecho, muchas personas LGBT tienen hijas e hijos biológicos y, así mismo, otras, como individuos, han adoptado menores de edad, lo cual es permitido en las leyes colombianas. Muchos gays, lesbianas, bisexuales y transgeneristas ya son padres y madres; de tal manera que, negar la adopción a las parejas del mismo sexo, no impedirá que sus familias ya estés constituidas, sean reales, con las mismas necesidades de protección que las parejas heterosexuales.

Si las personas LGBT, como individuos, pueden adoptar o tener hijos ¿qué diferencia justifica que al conformar una pareja no puedan hacerlo de manera conjunta? ¿Qué diferencia razonable puede justificar que una familia no sea amparada por las leyes porque está conformada alrededor de una pareja del mismo sexo?

Antes que un derecho de las parejas, la adopción en las leyes colombianas proviene del derecho que tienen los niños y las niñas a disfrutar de una familia. Entonces, si el derecho a la adopción responde a la primacía de los derechos del niño y de la niña, ¿Qué puede hacer diferente y de menor valía al hijo o la hija de una pareja del mismo sexo, de manera que no pueda gozar de la misma protección que las leyes han reservado a los hijos e hijas de parejas heterosexuales?

7. Por todo lo anterior, quienes firmamos esta intervención ante la Corte Constitucional, hacemos un llamado a los Honorables Magistrados y a la Honorable Magistrada, para que de acuerdo con su compromiso con las leyes ciudadanas y la imparcialidad de su juicio, no permitan la dilación del debate y se dispongan a diferenciar los argumentos jurídicos de aquellos fundados en el prejuicio.

Por consiguiente, nos permitimos advertir sobre las limitaciones que encontraría el Alto Tribunal, si admitiera una discusión sobre las leyes divinas o sobre las buenas costumbres, materias que son propensas a la especulación, la contradicción y a aumentar indefinidamente el tiempo de espera de derechos urgentes e inaplazables.

No obstante, reconocemos la muy alta autoridad de los Honorables Magistrados en la interpretación de las leyes ciudadanas. Confiamos en que apoyarán su voto en la Constitución y en la condición humana de la diversidad, y que centrarán sus argumentos en los derechos de las ciudadanas y los ciudadanos colombianos.

A veinte años de ser proclamada la Constitución Política de Colombia, confiamos en el espíritu pluralista, democrático, ciudadano y profundamente respetuoso de la dignidad humana, que la inspiró. Así como los constituyentes de 1991, quienes firmamos esta declaración creemos que la igualdad es la única garantía para una sociedad democrática y justa.

Campaña contra el estatuto privilegiado de la Santa Sede en la ONU.

Hay tantos y tan graves problemas en el mundo que puede parecer trivial el hecho de preocuparse por el estatuto de la Iglesia Católica en las Naciones Unidas, pero su influencia en esta institución es una rémora por su política conservadora en aspectos tales como la libertad sexual y la libertad de conciencia.

El origen de esta campaña, sostenida por cientos de organizaciones y miles de personas en todo el mundo, incluidos muchos católicos, puede consultarse en el sitio Internet http://www.catholicsforchoice.org (en español y en inglés).

Está apoyada, entre otras, por las siguientes organizaciones:

Motivo de la campaña

Hay tantos y tan graves problemas en el mundo que puede parecer trivial el hecho de preocuparse por el estatuto de la Iglesia Católica en las Naciones Unidas.

Pero, a parte de la irregularidad de la mezcla de poder temporal y de la idea religiosa, el actual estatuto de la Iglesia Católica en la ONU supone:

  • Poner en peligro la libertad religiosa, desde el punto de vista de los que consideran que todas las religiones deben tener la misma consideración en la sociedad civil, ya que es la única religión que tiene este privilegio.
  • Es mucho mas grave para los que entienden que, siendo la religión una decisión completamente libre en el ámbito personal y particular - no está inscrita como Estado Vaticano, sino como SANTA SEDE para remarcar su caracter "espiritual" y moralista - sus instituciones deben estar apartadas del poder civil y sus jerarquías no deben ejercer una influencia directa sobre las decisiones de los Estados. Este último tipo de injerencias es lo que se denomina clericalismo, contra el que nuestra Asociación siempre mantendrá las correspondientes posturas anticlericales.
  • El daño más concreto y universalmente rechazable que produce la presencia de la Iglesia Católica, con la denominación Santa Sede, como Estado, en el uso de su estatuto de observador permanente en la ONU, es el que se deriva del ejercicio de la influencia que esta posición le concede, desde su filosofía misógina - según su significado de minusvaloración de la mujer y de su estatus en la sociedad y en el matrimonio- y su concepto tradicionalista y restrictivo de la sexualidad que afecta a millones de personas, al oponerse a políticas de Control de Natalidad y sobre los derechos sexuales.
  • Cada año 600.000 mujeres mueren innecesariamente en el mundo como consecuencia de embarazos y partos, mientras la Iglesia lucha contra las políticas de planificación familiar.
  • Cada año 5,8 millones de personas contraen el SIDA y 2,8 mueren por esta causa, mientras la Iglesia Católica lucha contra el uso de profilácticos
  • La Iglesia Católica mantiene las posturas más tradicionalistas respecto al mantenimiento de los matrimonios, aun en las condiciones más deplorables, respecto al aborto, aun en los países que lo han admitido legalmente, y la negación al uso del condón en cualquier situación de riesgo y de otros anticonceptivos, aun en los casos de violación.
  • Las poblaciones más perjudicadas son las de más bajo nivel cultural, menor grado de independencia personal y las más pobres y menos desarrolladas que dependen de las ayudas internacionales.

martes, 1 de febrero de 2011


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domingo, 30 de enero de 2011

JORNADAS DE DISCUSIÓN DEL SISTEMA DE PROTECCIÓN DEL ESTADO.

Este martes 24 de Enero, iniciaron las Jornadas de Discusión del Sistema de Protección del Estado, en el Hotel Venetur Alba Caracas, donde 175 servidores y servidoras públicos del Ministerio Poder Popular para las Comunas y Protección social (MPCyPS) se dieron cita con el objetivo de sensibilizarse y orientarse hacia un mejor diseño, aplicación y seguimiento de políticas institucionales del Sistema de Protección del Estado Venezolano.

Al acto inaugural asistieron Isis Ochoa, ministra del MPCyPS; Nancy Pérez, ministra del Estado para Asuntos de la Mujer e Igualdad de Género Oliver du Arte, presidente de La Fundación Centro de Estudios sobre Crecimiento y Desarrollo de la Población Venezolana (Fundacredesa) así como directores y coordinadores del Instituto Nacional de Servicios Sociales (Inass) el Instituto Autónomo Consejo Nacional de Derechos del Niño Niña y Adolescentes (Idena) y la Fundación Misión Negra Hipólita.

Las ponencias están a cargo de una delegación mixta internacional de especialistas procedentes de Cataluña, Cuba y Venezuela, quienes compartirán sus experiencias sobre los sistemas de protección que están desarrollando en estos países.

Infancia y Familia

En este sentido, Marta Beltrán, antropóloga social y cultural de Cataluña, inició la jornada explicando la problemática infantil en este estado exponiendo el tema de la infancia, crianza y educación del niño en la familia catalana.

La Antropóloga presentó algunas de las principales problemáticas infantiles en Cataluña: "Falta de bienestar de los niños por necesidad del núcleo familiar, así como problemas sociodemográficos por la disminución de la natalidad, debido a que las mujeres no tienen más de dos hijos y además postergan hasta después de los 30 años la maternidad".

Asimismo agregó que el cambio del rol familiar por el aumento del trabajo de la mujer, diversidades de los orígenes del grupo familiar, la ruptura de los saberes populares de cómo criar y educar a sus niños y la falta de estos en los núcleos familiares, dificultan las relaciones interpersonales y sociales de esta población.

Estas jornadas de discusión se llevarán a cabo hasta el próximo 28 de enero donde se desarrollarán los temas: infancia, familia, reproducción, género, diversidad sexual, programas y estrategias para la inclusión social.

PRENSA MPCyPS




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Homosexualidad y religión: a quién se encomienda una buena lesbiana.



Ana Francis Mor se presenta de muchas maneras, según. En el último mail, como “Reina Chula, señora de muchos bigotes y escritora en ciernes”.

Reinas Chulas es, para decirlo rápido, el grupo de “teatro cabaret” que Ana Francis comanda, y que heredó “El hábito”, aquel teatro de Coyoacán –ah, estamos hablando de México– que supo ser mítico a partir de la actividad de sus dueñas, Liliana Felipe y Jesusa Rodríguez. El punto es que Ana Francis y compañeras tomaron la posta del teatro, que cambió su nombre por el de “El vicio” (nadie me lo dijo, pero supongo que será porque, qué remedio, “el hábito” se vuelve “vicio”).

Ana Francis es también la autora del “Manual de la buena lesbiana”, un libro armado a partir de columnas que ella fue publicando y que me gusta definir como una especie de “Sex and the Zócalo”. “La única columnista abiertamente lesbiana de México”, oí decir por ahí. Esa es ella.

En fin. En diciembre, en la Feria del Libro de Guadalajara, a Ana Francis le tocó estar en una mesa sobre homosexualidad y religión y, como comediante y columnista (lesbiana, la única) que es, escribió un texto inteligente y muy gracioso que generosamente cedió para este blog.

Es largo, largo, así que lo voy a ir publicando de a poco.

Aquí, “A quién se encomienda una buena lesbiana”, parte 1. Enjoy.

Ya apesta a navidad. Y a mi las festividades religiosas me ponen a pensar mucho. Más de lo que yo quisiera. Preguntas existenciales atacan mi espíritu tales como ¿Por qué hacemos asueto en la navidad y en la semana santa si se supone que el estado mexicano no cree en el niño Dios? ¿Por qué hay ofertas navideñas desde octubre? ¿Por qué no el maratón Guadalupe Reyes lo declaramos de una vez Guadalupe Madres y nos dejamos de hipocresías? Pa una que es simple mortal educada como católica ¿Qué significa estado laico?

Yo fui educada como católica. Al mismo tiempo, soy de esa generación a la que todavía le tocó en la primaria que Don Benito Juárez fuese considerado casi un santo que había quitado de las manos muertas de la iglesia las tierras y les había puesto un “state quieto”. Dicho “state quieto” comprende la fundación del estado mexicano. A mi me enseñaron en la primaria que el estado laico era algo así como una característica muy non-plus-ultra de nuestra nación que nos permitía ver por encima del hombro a casi todos los países de América Latina. En la primaria –y que quede claro que yo fui a una primaria pública como cualquier otra, en una colonía de clase media de la ciudad de México, osea no fui a una primaria que sonara a comunista, como la “mártires del SME” o algo así- la iglesia era considerada un ente de peligro al que había que tener a raya porque si te descuidabas se te echaban encima y te echaban a perder tu país. Por supuesto que hicimos misa pa salir de sexto, pero la directora – de forma muy republicana- se deslindó de responsabilidades, fue cosa de los padres de familia. Dato curioso: aunque los padres de familia generalmente eran madres de familia, de cualquier modo se llamaban los padres de familia.

Y luego de pronto la historia cambió: el discurso oficial empezó a ser que la neta es que todos vamos a bautizos y quince años, así que pa que nos hacemos y cuando menos nos dimos cuenta ya teníamos un presidente besándole el anillo al Papa y ora del presupuesto de cultura le damos 30 millones a la basícila. ¿Dónde se ha visto que la basílica necesite dinero? ¿De donde sacan valor pa sacarle al presupuesto de cultura para eso? ¡Zaz! ¿Y mis enseñanzas de la primaria?

A mi la verdad siempre me costó trabajo creer católicamente hablando. Recuerdo las misas del domingo como ese espacio para dormir con los ojos abiertos, ver el techo, y aguantar con entereza porque eventualmente llegaría el momento del esquite y las galletitas de comal. Por mas que intento, no logro acordarme de ninguna oración. Las canciones si me las aprendí pero porque me gustaba ver a las muchachas del coro la verdad. Hice mi primera comunión y mis quince años pero del catecismo no se me pegó nada. De por si era complicado comprender que si el padre, el hijo y el espíritu santo son como la simifarmacias -osea son lo mismo pero no es igual- y luego si le agregabas el niño Dios que le hace la competencia a Santa en navidad ¿entonces ya la Santísima Trinidad se te hace cuarteto como los Beatles? ¿O como? Incluso mi mamá me enseñó que para que Dios me escuchara, antes de dormir había que rezar de rodillas al pie de la cama un padre nuestro y pedir por nuestros seres queridos, osea por ella. Yo así lo hice sistemáticamente, no se si Dios me escuchó, porque nunca me contestó, cosa que siempre me pareció una descortesía. Ante las partes incomprensibles del catolicismo mi mamá y yo nos echábamos diálogos como estos:

Yo: ¿Pero donde está Dios?

Mi mamá: En el cielo.

Como yo veía Superman me pareció super chido vivir así, pero luego mi mamá me aclaró que nel, que Dios si vivía en el cielo, pero no volando ni encima de una nube sino en todos lados. ¿Entonces Dios es el cielo? No solamente, Dios es el cielo y la tierra y las cosas y las plantas. Dios eres tu… Y la verdad yo no soy Dios. Hay algunas señoritas que me han dicho que soy una Diosa en ciertas circunstancias que me parece poco elegante presumir, pero la neta la neta, no soy Dios. Así que además de que Dios no vive en el cielo como Superman resulta que Superman no existe. Pero a Superman si lo vi, en la tele y en el cine.

Yo: ¿y por que Dios no se ve?

Mi mamá: Porque no quiere que lo veamos.

Yo: ¿Pero no es más facil creer en Él si lo vemos?

Mi mamá: Pues claro, pero es que a Dios no le gustan las cosas fáciles. Por eso hay que tener fe…
Y luego no quieren que una vaya a terapia. ¿Como para que me sirve un Dios que le gusten las cosas complicadas?

Recuerdo que en el bautizo de mi sobrina Moni –yo tenía 8 años- le pregunté a mi mamá: “¿para que le mojan la cabeza? Pobrecita, se ve que no le gusta nada” “Para lavarla del pecado original” -contestó ella-.

http://weblogs.clarin.com/revistaenie-unmillondeamigos/2011/01/28/homosexualidad_y_religion_a_quien_se_encomienda_una_buena_lesbiana_1/

Inician en Italia cátedra de Estudios Homosexuales.

viernes, 28 de enero de 2011

Laicismo y fundamentalismo.

Conforme avanza el tiempo los desencuentros entre la sociedad laica y la muy apegada a la religión se incrementan. Las discrepancias son cada vez más profundas y más peligrosas. El diálogo y la razón han perdido. La obstinación ha triunfado. Las diferencias en la forma de pensar el mundo y disecar el ser humano son inmensas. Es evidente que entre los unos y los otros casi no hay similitudes. Predomina la certeza de la desesperanza y de las muertes sin fin. ¿Qué sigue?

Las posibles respuestas tienden al pesimismo. El mundo está empapado de fanatismo. De un fanatismo que no conoce fronteras, pero que se reconoce, sin desearlo, precisamente en sus rivales. Quienes predican alguna forma de fundamentalismo, sobre todo en la forma de excluir, son muy similares entre ellos; afortunadamente, en la manera de actuar las diferencias son bastas: unos matan mucho más que otros. Apedrear hasta la muerte a mujeres musulmanas que han sido infieles encuentra parangón en balacear a médicos estadunidenses que han practicado abortos; maltratar y vejar a homosexuales musulmanes es similar al desprecio y violencia que sufre la misma comunidad en algunos países latinoamericanos; el rechazo de la población suiza a la construcción de minaretes se relaciona con la cerrazón del régimen iraní para impedir la occidentalización de sus connacionales, y, por último, aunque la lista es interminable, la intolerancia de los ultrafanáticos judíos en Israel contra los palestinos es tan insana como las marchas recientes en Irán arropadas bajo los promocionales: Muerte a Musavi, Muerte a América y Muerte a Israel, con la diferencia de que el régimen iraní carece de límites: Occidente es el gran Satán e Israel debe desaparecer del mapa.

La forma de percibir los problemas del mundo es muy similar entre los diferentes ultras. Lo paradójico de esa similitud es que lo único que los une es el odio que se predican mutuamente. En esa paradoja radica la imposibilidad del lenguaje y de la razón. De esa paradoja nace otra pregunta: ¿qué se puede hacer?

Las posibles respuestas también tienden al pesimismo. El fracaso viene desde lejos, desde siempre. La lectura inadecuada de las religiones y la fanatización de algunos ministros religiosos es parcialmente responsable del impasse de la tan mentada y fracasada Alianza de Civilizaciones. La humillación ancestral y la miseria económica cada vez más profundas y más diseminadas son también razones del fracaso. Lo mismo sucede con la inacción de lo que muchos tienden en llamar Dios o de las torpezas de algunos dirigentes religiosos.

El problema para los creyentes es muy complejo. Cualquier deidad debe abogar por la armonía y por la hermandad, no por el sufrimiento. Ante tantas diferencias entre los seres humanos, ¿cómo conciliar dos de los atributos principales de Dios, la bondad y la omnipotencia? Al cavilar acerca de las actitudes de Dios frente al mal, el griego Epicuro formulaba a los estudiantes de teodicea del primer año el siguiente problema: ¿cuáles son las posibles actitudes cuando se piensa en la posición de Dios frente al mal?: 1) O quiere eliminarlo, pero no puede. 2) O no quiere. 3) O no puede y no quiere. 4) O puede y también quiere. En el primer ejemplo, Dios no sería omnipotente; en el segundo no sería ni bondadoso ni moralmente irreprochable; en el tercero no sería ni omnipotente ni bondadoso o moralmente perfecto y, en el cuarto, Epicuro hace la pregunta acerca de cuál es el origen de los males y por qué Dios no los elimina. La imposibilidad para conciliar la bondad y la fuerza de Dios con los seres humanos, y la afrenta que deja Epicuro para responder el cuarto enunciado deviene otra pregunta: ¿cómo y con quién hablar?

A diferencia de los fundamentalistas religiosos los laicos no pregonan ni practican violencia a partir de su modus vivendi; sin embargo, esa óptica de la vida no detiene las acciones de los ultras. La cuestión ¿cómo y con quién hablar? podría encontrar respuesta en los grupos que ejercen la religión cobijados por visiones moderadas que no aceptan acciones extremas de los fundamentalistas y que entienden algunas de las ideas, no todas, de la población laica. Se me ocurre, no encuentro otra vía, que la mirada inteligente de las comunidades religiosas que se permiten cuestionar y dudar los dictados de los ministros religiosos podría penetrar por los intersticios de la fe para matizar algunas de sus posturas, y así menguar su entrometimiento en las vidas de las personas que no predican sus quehaceres.

¿Cuál es el origen de los males?, se pregunta Epicuro. El origen de la mayoría de los males es el ser humano. ¿Por qué no los elimina Dios?, continúa inquiriendo el filósofo griego. No los abate porque no puede, dicen los religiosos moderados; no los elimina porque a los dirigentes fundamentalistas arropados por el poder que les otorga su deidad sólo les interesa su hegemonía y su poder. Acercarse a los religiosos moderados y apoyarlos desde el laicismo parece ser la única opción para disminuir el número y la saña de los fanáticos.

Fuente: La Jornada - México.
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Religión, Homosexualidad y Activismo

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