“Ver el mundo en blanco y negro nos aleja de la moderación y de la paz interior porque la vida, por donde se mira, está compuesta de matices.

Querer imponer al universo nuestra primitiva mentalidad binaria no deja de ser un acto de arrogancia y estupidez.”

Walter Riso.

viernes, 25 de marzo de 2011

La "nueva" normalidad.

'La otra familia', una película del mexicano Gustavo Loza, pone sobre el tapete temas actuales y polémicos, como el matrimonio gay, los vientres alquilados, el mundo del consumo de las drogas y el concepto de hogar.

Hace poco las portadas de las revistas y los periódicos mostraban la imagen del cantante británico Elton John al lado de su pareja, David Furnish, con su bebé Zachary, que nació a través de una madre sustituta. Lo mismo pasó con el cantante puertorriqueño Ricky Martin, quien el año pasado, antes de hacer pública su homosexualidad, le mostró al mundo sus hijos, un par de gemelos, Matteo y Valentino, que había concebido también con una madre sustituta.

Estos son sólo los ejemplos de las celebridades que se han ventilado gracias a que la información viaja a miles de kilómetros por segundo y gracias a un mundo más flexible, más abierto, que ve como poco extraordinario el hecho de que una pareja homosexual tenga hijos a través de vientres alquilados.

La otra familia tiene en su historia temas tan vigentes como controvertidos. La película le sigue el rastro a Hendrix, un niño de siete años, que al ser abandonado durante unos días por su madre adicta al crack, es rescatado por una amiga y encargado a una pareja homosexual. Lo que sigue es el drama de un niño en el que su destino se reparte entre los intereses del amante de su madre, un traficante de drogas, que ve en él un rentable negocio si lo vende a un matrimonio que acaba de perder a su bebé, el de su madre perdida en las rutinas amnésicas de la droga y entre sus padres sustitutos temporales, Jean Paul y Chema, una pareja gay que se ve enfrentada a la paternidad sin quererlo para más tarde desearla con fervor.

La película se para en el filo de la navaja y logra hilar fino sin tener que llegar a exageraciones ni exhibicionismos, con buenas actuaciones, toques de humor y tensión dramática.

La historia del niño sin rumbo tiene historias paralelas. La realidad cruda del mundo del consumo de las drogas, representado con una actuación notable por parte de la actriz mexicana Nailea Norvind como la madre de Hendrix, el tráfico de niños, el matrimonio gay y los embarazos con madres sustitutas. Todos, temas que reflejan la realidad que se vive en muchas partes del mundo y que retratan las reacciones de escepticismo y de rechazo por parte de un grupo de la sociedad. Por estos días, otra película, Los niños están bien, tiene como protagonistas a una pareja de lesbianas y una de ellas es la actriz Julianne Moore, quien asegura que las películas reflejan la cultura popular. “El hecho de que una película así salga a la gran pantalla es porque realmente está pasando en el mundo”, afirma.

Más que criticar, La otra familia apunta a un problema que se ha vuelto más visible con leyes que se han ido adoptando en América Latina. México y Argentina son los únicos países latinoamericanos que han legalizado el matrimonio gay hasta el momento. El estreno de la película concuerda con la celebración del aniversario de un año de la legislación mexicana, que permite la unión entre parejas del mismo sexo.

Ana Soler, la actriz cubana que hizo su trayectoria en Colombia y que actuó en las cintas Soñar no cuesta nada y Bolívar soy yo, entre muchos otros proyectos de teatro y televisión, interpreta a una ejecutiva que comparte su vida con otra mujer y quieren tener un hijo. Sólo que con 42 años no quiere arriesgar su salud y pretende que su novia se insemine con su óvulo.

Esta es una de las aristas de la película, que entrega una historia vigente y logra sacudir posiciones y generar opiniones.

Fuente: http://www.elespectador.com/impreso/cultura/articulo-258979-nueva-normalidad

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Religión, Homosexualidad y Activismo

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